El castillo de Alfandec (Benifairó) y el castillo de Xio (Llutxent)

De 2008_05_10 Castillos de Alfandec y Xio

¡¡¡Tú no estás bien!!!
Me había estado observando en silencio, desconcertada, mientras me levantaba e iniciaba todo el ritual de preparación de la mochila y la ropa de montaña. Mientras me colocaba la bota derecha, Charo se levantó y subió la persiana. Parecía llover a mares y un enorme trueno pareció querer derribar la casa. Se me volvió a quedar mirando, como esperando una reacción y la encontró: me puse la bota izquierda.
¡¡¡Insisto, tú no estás bien!!!

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Llevaba tres días lloviendo inténsamente pero yo llevaba tres semanas deseándolo desesperádamente. Habíamos pensado en recorrer las sendas y campamentos de los maquis en Santa Cruz de Moya, una ruta que ya se presentaba como maldita pues el año pasado debimos renunciar a ella en una semana como ésta, a causa de tormentas de agua y nieve. Circunstancias personales de Jose y mías hacían dificil poder realizarla en cualquier otro momento del año y tormentas mayores empujaron a aquellos resistentes a escaparse a las montañas. Habíamos decidido echarnos al monte ese día y nada ni nadie lo iba a impedir. ¡Ni la guardia civil!
Por un momento dudé y llamé a Jose. “La duda ofende, Paco, yo soy de Acelobert” me respondió. Iba a llamar a Ana a ver lo que opinaba pero cuando ya tenía el auricular en la mano colgué. ¿Para qué la voy a llamar? “¡si nosotros estamos mal, ésta chica está peor!”
No me equivoqué en absoluto. A la hora señalada allí estaba fiel a la cita, aguantando el fuerte aguacero.

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Un café nos hizo entrar en razón a los tres. Más que el agua pensamos en lo treméndamente embarrado que estaría el terreno que ya conocíamos del año pasado. El Cerro Moreno ha estado toda la vida allí y seguro que permanece inalterable en la próxima ocasión. Dejamos caer nuestras “armas” en el portaequipajes del coche y cualquier anónimo observador hubiera extraido la conclusión de que nos batíamos en retirada.
“Y un par de puñetas”, como diría mi suegra. Simplemente, habíamos cambiado de estrategia. Apostamos por hacer una par de escaramuzas cortas que nos permitieran retirarnos si surgían complicaciones y qué mejor que ello que asaltar un par de castillos con un alto componente bélico pero también con un buen contenido montañero.

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Nuestro primer botín montañero intentaríamos conseguirlo en la Valldigna y hacia allí enfilamos los coches. Las negras nubes hacían presagiar una gran tragedia montañera… pero entonces, ¡se obró el milagro!: como un día a los israelitas se les abrieron las aguas del Mar Rojo para su huida de Egipto, el Cielo empezó a abrirse a nuestro paso por la carretera, las nubes empezaron a empujarse y amontonarse a los lados y un enorme rayo de sol se impuso entre ellas hasta iluminar la calzada. El enorme arco iris parecía nacer desde las entrañas de nuesto monte Sinaí, el Montduver, y como en los cuentos de hadas, fuimos a buscar su tesoro, allá donde parecían nacer sus rayos de colores. ¡Y lo encontramos! No hizo falta ni buscar en los mapas ni comprarse un gps: sus siete resplandecientes colores parecían emanar de las ruinas de la enorme peña de Alfandec. ¡Qué extraordinaria vista la de este castillo desde la Valldigna!. Todo un deleite para los sentidos: la preciosa estampa del castillo, el silencio en nuestros oídos, la agradable fragancia del azahar, el sabor de un buen almuerzo y el tacto de la mochila.
Una llamada a casa. ¡No se lo van a creer!. En efecto, el diluvio universal y todas las plagas de Egipto azotaban Valencia y nosotros abandonados a la pasión del becerro de oro montañero.

De 2008_05_10 Castillos de Alfandec y Xio

Recomiendo a todo el mundo que venga a visitar este hermoso lugar que no lo haga desde Benifairó. Es cierto, que este castillo está en su término, pero lo que te conduce a él es un monótono camino de asfalto que nunca parece terminar. Yo os aconsejaría que lo hiciérais desde Ximat. Dejad los coches en su inmenso monasterio, y dejaros llevar hacia la cuca mezquita de la Xara. Un agradable paseo os trasladará al manantial de la Fontarda, soberbio paraje que os seducirá hasta arrastraros al mejor nido de amor montañero: ¡El Castillo de Marinyén! ó ¡El Castillo de Alfandec! ó ¡¡¡El Castillo de la Reina Mora!!!
Sí, es aquí donde se sitúa la famosa leyenda de aquella reina mora, que cuando las fuerzas cristianas, a las puertas de la fortaleza, se disponían a conquistarla, decidió lanzarse al vacío, con su hijo en brazos, desde el precipicio que enmarca las partes altas del castillo. Nosotros íbamos a hacer el recorrido inverso al de ella y subiríamos a rendirle honores.

De 2008_05_10 Castillos de Alfandec y Xio

Excitados, empezamos a subir deprisa, como si quisiéramos aprovechar cada minuto de aquel alto el fuego que nos había dado, curiosamente, el agua. ¡¡¡Alto!!! grité dirigiéndome a aquella pareja de excitados montañeros, mis colegas de correrías, Jose y Ana, que parecían devorar las piedras del camino. Yo ya había vivido aquella experiencia hacía unas semanas y no quería que cometieran el mismo error: en mi anterior visita también me había dejado llevar por el embrujo y el apasionamiento del lugar y no supe ver la continuidad del camino en un momento especialmente confuso en el claro sendero. Y es que cuando llevas algunas centenas de metros algún gracioso pintó una cruz amarilla en una piedra del camino, y hay que ignorarla, pues esa es la dirección correcta. Yo me dejé engañar en aquella ocasión y acabé escalando piedras en el empinado tramo final.

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En veinte minutos de subida llegas a la Puerta de Albacar, donde se situaba la villa que servía de refugio de ataques a los moradores de las alquerías del valle. Un encantador sendero entre rocas y cactus salva los últimos desniveles para alcanzar la cima del peñón por su único lugar accesible entre las enormes y vertiginosas paredes verticales que lo rodean. Debió ser épica tanto la defensa como el sitio al castillo. No había escapatoria posible salvo salir al encuentro de la muerte y eso es lo que decidió nuestra legendaria reina saltando al abismo.

De 2008_05_10 Castillos de Alfandec y Xio

Sorprende este auténtico nido de aguilas con los restos de la inesperada bóveda de su gótica capilla, la torre de homenaje y los despojos de algunas estancias. Debió tener un tamaño considerable pero lo que realmente le hace espectacular es su aprovechamiento de todo el perimetro del peñón, dándole hoy en día, aparte de su valor histórico, otro eminentemente montañero. Tiene un par de pasos expuestos pero que se resuelven con mucha facilidad, sobre todo, cuando vas con compañía. En mi anterior visita los había evitado (el montañero solitario debe reducir los riesgos al máximo) y fue toda una suerte disfrutar esta vez al completo con la seguridad que te proporcionan personas como Jose y Ana, nuestra reina mora. No saben ellos lo que les había echado de menos entonces y fue todo un placer poder compartir con ellos las sensaciones que te producen lugares mágicos como el castillo de Alfandec.
Decidimos seguir tentando a la suerte y nos propusimos otro objetivo, relativamente cercano (en distancia si, no resultó ser lo mismo, en cuanto al desplazamiento en coche por un fenomenal rodeo): ¡El castillo de Xio!

De 2008_05_10 Castillos de Alfandec y Xio

Nunca había oído hablar de esa fortaleza. Fue la lectura de uno de los libros de Rafael Cebrián…¡cuanto tengo que agradecerle a este hombre!… la que me dió las primeras pistas. ¡Llutxent! La sola idea de alcanzarlo y, para ello, tener que atravesar todo el mazizo del Montduver y la sierra de Buixcarró me hacía relamerme.
Para entonces, salvado entre las aguas de toda la semana, ya me había convertido en un nuevo Moisés, guiando al pueblo de Acelobert hacia la Tierra Prometida.
¡Qué inmenso placer conducir por una de las carreteras más bonitas de la Comunidad Valenciana! ¿Que ya será menos? Chicos, subid desde Ximat a Barx y después dejaros desplazar por vuestro vehículo en dirección a la Drova y la Sierra de la Falconera, y ya me contaréis. Seguro que hacéis una crónica más larga que las mías. Tenía reciente la lectura de “Les Meravelles de Diània” del malogrado Joan Pellicer, una apasionada descripción de estas comarcas y se me puso la piel de gallina de comprobar que no había exagerado lo más mínimo. ¡Cuantas aventuras nos quedan por estas tierras! Creo que toda esta zona va a ser uno de mis objetivos para la próxima temporada senderista, y las páginas del amigo Joan, las Tablas de la Ley que guiarán el camino de mi religión montañera.

De 2008_05_10 Castillos de Alfandec y Xio

En Llutxent la cosa se empezó a poner fea, las nubes que nos habían abierto paso por la mañana, no pudieron soportar la tensión de su encorsetamiento y reclamaron la libertad de poder abrazarse de nuevo. Ya nos temiamos lo peor en cuanto llegamos al pueblo, donde nace un sendero que por el calvario, la ermita de la Verge de la Consolació y el Monasterio del Corpus Christi nos conducía hasta la antigua fortaleza. No se si la culpa fue de evitar ese peregrinaje y cometer el inmenso pecado de situarnos en coche a los pies del castillo. Lo cierto es que, como en la Biblia, habíamos adorado al becerro de oro, habíamos tentado a las leyes de la Naturaleza y al final tuvimos nuestro castigo.

De 2008_05_10 Castillos de Alfandec y Xio

¡Nos mojamos! ¡vaya si nos mojamos!. Apenas habíamos ascendido e iniciábamos la visita de las monumentales ruinas, que tuvimos que lanzarnos ladera abajo, renunciando, y dejándolo para otra ocasión en que juro que haremos la ruta completa. ¿Quizás en la próxima temporada?. ¡A mí me gustaría volver!. Bajo el diluvio universal llegamos a nuestra arca de Noé. A alguien se le ocurrió llamar a casa para decir que estábamos bien.
¡Tú, tu qué vas a estar bien! se llegó a oir gritar al otro lado del auricular. Eché mano a la guantera y saqué un viejo disco de Ketama. Encendí el radio-cd, lo puse al máximo volumen y enfilé el coche a duras penas a la carretera. Todos los vecinos de Llutxent pudieron escuchar aquello de:

                            “No estamos locos,

       NotaNota             que sabemos lo que queremos.

                             Vive la vida

                             igual que si fuera un sueño.

                             Pero que nunca termina…”     NotaNota

 

De 2008_05_10 Castillos de Alfandec y Xio

Tenéis un completo album de fotos pinchando en la de abajo:

2008_05_10 Castillos de Alfandec y Xio

Podéis completar esta crónica con el resto de las que he realizado por la zona, algunas realmente espectaculares:

https://acelobert2010.wordpress.com/tag/valldigna/

6 comentarios en “El castillo de Alfandec (Benifairó) y el castillo de Xio (Llutxent)

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