Chera – El Barranco de la Hoz y la cascada de la Garita

De El barranco de la Hoz y la cascada de la garita
     Fue Roberto, el forestal de Chera quien me habló de esta ruta.
     Coincidimos en la celebración de una boda familiar y fue todo un placer tenerlo de partenaire en un acontecimiento de estas características cuando, obligado por las circustancias, a uno le recuerda cuando tus padres de pequeñito te castigaban con un sábado sin parque. Disfrutar de una buena tertulia de montaña, mientras a tu alrededor corretea la serpiente venenosa de la conga de Jalisco, es un lujo que muy pocas veces suele ocurrir. Llamadme anti-social, si queréis, pero eso de cambiar, aunque sea un día, las botas por la corbata no es algo que me dé mucha ilusión, ¡vamos!
      A mi solo me seduciría que un día se casaran la Mariola con el Benicadell, ó la Aitana con el Ponoig, ó la Calderona con el Espadán, ó…
¡Aquello si sería una buena fiesta!
De El barranco de la Hoz y la cascada de la garita
     El caso es que le comenté que había estado enredando por allí y que aquello tenía muy buena pinta.
     Me contó que buena parte del barranco era actualmente impracticable por la vegetación pero que hace un par de años se había editado un libro, escrito por Teresa Casquel para el Centre Excursionista y que abordaba una ruta por el paraje.
     Fue toda una sorpresa descubrir no solo dicho libro sino un segundo de la misma autora: Caminos de trashumancia. En cada uno de ellos diseña ocho ó nueve rutas, muy bien presentadas, alrededor de algunos de nuestros mejores parajes y con el mínimo común de atravesar alguna de las cañadas míticas de tan ancestral actividad.
     Y allí estaba… en el primero de los volumenes (podéis encontrarlos con facilidad en cualquier buena librería ó biblioteca pública), el espectacular diseño de la ruta que nos trae hoy entre manos.
De El barranco de la Hoz y la cascada de la garita
“Una herida en la tierra”
… así titulaba Teresa al fenomenal tajo que se abre entre las sierras de los Bosques y Santa María, y que forma uno de los mejores escenarios del parque geológico de Chera.
     Chera es uno de esos lugares como Bicorp ó el valle de Cofrentes, a los que siempre da un poco de pereza plantearse visitarlos, no por que no guarden enormes bellezas como la que nos ocupa hoy, sino porque son lugares a los que solo puedes llegar después de un fenomenal rodeo por carretera, ya que están enclavados tras enormes complejos montañosos, y ya se sabe que los montañeros somos como los niños, estamos desde el primer kilómetro desesperados por llegar y ponernos a jugar con nuestra diversión favorita. Aún no hemos dejado la ciudad y siempre hay quien te pregunta
“¿cuánto falta?”…
“¿ya llegamos?”…
“¡me aburro”…
      Hay veces en que la violencia está justificada y alguno se lleva algún cachete…
De El barranco de la Hoz y la cascada de la garita
     Un cafelito para estirar las piernas en el lugar de costumbre (cunde el desánimo porque Pili, nuestra camarera favorita, ahora sólo está por las noches, algunos lamentos y…
¡No problem! ¡si es preciso haremos nocturnas, Tomás!)
      …y en hora y media ya estábamos en el pantano de Buseo, hoy en día casi en desuso para el riego y transformado prácticamente en un precioso lago de montaña.
Allí, muere el objetivo que hoy nos traíamos entre pies.
     Dejamos para la vuelta el recorrido por el interior del barranco y rápidamente nos encaminamos a las partes altas de la sierra de los Bosques (bueno, ejem… ejem… de los Ex-Bosques… un terrible incendio en 1994, ¡vaya un añito, no se cuantas veces nos hemos referido a él en las últimas rutas! dejó el recuerdo de la foresta sólo en el nombre).
     No es facil subir, y no sólo por las empinadas subidas, pues hay que tener en cuenta algunos desvíos en sendas, y eso si está perfectamente reflejado en el libro). De todas formas, con algo de hábito y orientación montañera, puedes acabar encontrando la manera ( y si no, por lo que sois capaces de gastaros una noche en un par de gin-tonics, os compráis el libro y os marearéis menos que con dichas bebidas espirituales).
      Al margen del anterior comentario, que tiene desde luego su intencionalidad, si os digo una forma clara de subir, un poco más larga pero sin momento de duda. Nada más atraveséis las compuertas del pantano, a unos cien metros y siguiendo las marcas de una senda que rodea el embalse, encontraréis una pista abandonada. Seguidla a vuestra izquierda y aunque parezca que se aleje en sentido contrario a nuestro objetivo, lo cierto es que tras un buen rodeo, acaba en la senda que os deja en lo alto del barranco.
De El barranco de la Hoz y la cascada de la garita
     Cuando llegas al borde del precipicio la vista es de las que quitan el hipo.
     Al norte, las encantadoras aguas del Buseo, vigilado por el majestuoso Ropé, y las lejanas vistas del pico del Remedio en Chelva y hasta la Muela de Alpuente. Al oeste el Burgal y sus escasos pero simpáticos arbolillos como máxima altura de la Sierra de Santa María. Al Este las partes altas de la sierra de los Ex-Bosques y a nuestros piés…
¡a nuestros pies!…
      no se cómo describirlo sin repetirme en los adjetivos de otras veces, no sé, igual me tengo que comprar un diccionario de sinónimos…A nuestros piés…
la fenomenal “herida en la tierra”,
      vamos, no es que aquello fuera el Gran Cañón del Colorado, pero… no se puede contar…
es más dificil explicar que sentir
      …que diría mi amigo Cavanilles. Estaba tan alucinado que no sentí ni vértigo ante el inmenso precipicio digno de las mejores caídas del Coyote en busca del Correcaminos.
¡Maravilloso!
 ¡Mirad las fotos del album del blog y ya me diréis!
De El barranco de la Hoz y la cascada de la garita
     Hasta costó divisar el elegante Risco del Fraile, el monolito de treinta y cinco metros de caida libre, que guarda el barranco en su interior y que fué todo un mito para los escaladores de mitad del siglo XX. Aquello costó sudor y lágrimas superarlo en aquellos años de precarias técnicas y materiales. Ahora, desde lo alto, permanecía discreto, empequeñecido por la inmensidad del escenario.
      Aquí nuestro amigo Tomás empezó a dar rienda suelta a su imaginación calenturienta y no os podéis ni imaginar el erótico partido que pudo sacar de tan fabulosa peña. Omito detalles para no avergonzar a Rafael Cebrián y sus compañeros de aventuras de mediados de los cincuenta si alguna vez caen en sus ojos estas líneas; y si esto ocurre, espero que lo tomen con el mejor de los espiritus y sepan perdonarnos. Bueno, yo creo que si hubieran venido con nosotros se hubieran reido y hubieran compartido nuestro espíritu libertino. Solo os digo que amenazaba lluvia y hacía frío y la tempertura subió rápidamente unos cuantos grados.
     Por cierto, yo creo que Al Gore cometió un grave error en su famoso documental al no tener en cuenta a Tomás como uno de los principales motivos para el calentamiento global del planeta. Un día me contó que le hacía ilusión hacer un viaje a Groelandia. Por favor, si alguien percibe en él la menor intención de estar preparando dicho viaje que se ponga en contacto con las fuerzas de seguridad del Estado para que lo eviten por todos los medios:
¡Los monumentales hielos podrían derretirse en pocos instantes!
¡Está en juego la vida de todos!
¡No quiero morir victima de un repentino tsunami!
¡Ni creo que que eso le haga gracia a nadie!
¡Queda hecha la advertencia y hago un llamamiento a la responsabilidad general de todos por este posible hecho!
     Pero bueno, volvamos a lo nuestro, que es la montaña. Sobrecogía pensar que por el estrecho cordal junto al abismo circulaban en un día no muy lejano los rebaños de ovejas de la trashumancia rumbo al llano de la Marjana. ¡Qué enorme trabajo debían realizar los pastores para que no se les despeñara ninguna!¡Debió ser una faena admirable!
De El barranco de la Hoz y la cascada de la garita
     Bordeando las vertiginosas paredes calizas del barranco llegamos a los restos, muy deteriorados por la vegetación y el transcurso de los siglos, del poblado íbero de Los Castillejos. Aún quedan restos de murallas y algunas estancias, pero si no vas avisado como nosotros, es muy posible que pases sin apreciarlo.
     Cuando el desfiladero empieza a perder altura nace un sendero que lo atraviesa y al que hay que estar atento para no pasarse, asi como algunas imprecisiones al alcanzar la otra orilla. Con un poco de picardía montañera encontraréis una pista en sentido contrario al de la ida y que hay que abandonar a la altura de las Casas del Palancar.
      Es un pena que el resto del camino tengamos que hacerlo por pistas pero la abrupta morfología de Chera ha provocado que los escasos pasos para superar sus desniveles hayan sido invadidos por terribles pistas forestales, que si bien pueden haber ayudado a mejorar las comunicaciones, han destruido las antiguas sendas de herradura, que debieron ser venerables, sobre todo las que ganarían altura sobre la impresionante fosa tectónica del Reatillo.
      En el collado de los Pelaos la ruta recupera enteros con la fabulosa vista del río y hay que saber encontrar una trocha que un fulgurante descenso, al que alguno puso nervioso, aterriza sobre uno de los escasos parajes que se salvaron del incendio y que es hoy en día una microreserva de preciosos tejos, junto al refugio de montaña de la Fuente de la Puerca.
De El barranco de la Hoz y la cascada de la garita
     Precioso lugar que a mí me recordó los bellos vestigios de la grandeza del Benicadell en Les Planises y les Fontetes.
     Llovía y la suerte nos vino de cara. Nos encontramos a los de la Brigada Forestal, compañeros de Roberto, y nos dejaron comer y pasar un buen rato al fuego del Refugio.
     Aún nos quedaban muchas sorpresas y quizás la más grande fue el original, y respetuoso con el medio, mirador del parque geológico, excelente punto de observación de las poderosas fallas y anticlinales que crea la Naturaleza en tan soberbio lugar.
De El barranco de la Hoz y la cascada de la garita
De El barranco de la Hoz y la cascada de la garita
     Un pequeño despiste en los desvíos nos privó de descender al barranco de la Hoz y cuando llegamos a la confluencia de éste con el pantano la lluvia nos hizo desestimar la opción de remontarlo y dejarlo para otro día.
De El barranco de la Hoz y la cascada de la garita
     Y como el DVD de una buena película la ruta guardaba algunos extras: una visita con una pequeña ruta circular al encantador paraje de la cueva de la Garita y su refrescante cascada, a los pies de los restos del antiguo castillo de Chera, y sobre todo una buena cerveza en la terraza del restaurante El Pino que nos sentó como si nos la hubiera servido la mismísima Pili.
De El barranco de la Hoz y la cascada de la garita
     De vuelta a los coches Tomás se mostró interesado por unas curiosas marcas que habíamos encontrado a lo largo del camino. Alguien le contestó que eran señales del movimiento Junior.
¿Cómo iba a saberlo Tomás?
¡Seguro que lo hubieran expulsado en la primera salida!
.
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     Tenéis un album de fotos completo pinchando en la foto de abajo:
El barranco de la Hoz y la cascada de la garita

En septiembre de 2012 volvimos a este estupendo paraje y pudimos adentrarnos en el interior del barranco, donde pudimos refrescanos en las frías aguas de sus bucólicas pozas.
Os dejo un breve album de fotos donde podéis apreciar las aguas del espectacular barranco.

Chera – Barranco de la Hoz

2 comentarios en “Chera – El Barranco de la Hoz y la cascada de la Garita

  1. Hola. El jueves pasado fuimos unos compañeros de la escuela forestal de Requena al pantano del Buseo. Pateando por ese increible lugar, acabamos yendo por bajo del barranco de la Hoz (wapisimo) y quedamos en que volveríamos para hacer algún sendero. He estado busacando por internet y lo único decente que he encontrado ha sido tu entrada, aunque no dices nada de donde es el inicio de ruta (comprensible por ser un marrón si alguien coge tu consejo y le pasa algo). Ya que el prv 102, por lo que he visto, ademas de no haber información, ni si quiera está homologado, ¿como podríamos informarnos mejor de la ruta que aqui expones? ¿en el ayuntamiento de Chera nos la darían?. la verdad es que no sabría donde encontrar los libros de Teresa Casquel. Gracias y un saludo.Ximo Clausi

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