La Vall de Segó

No ha tenido la fortuna la Vall de Segó de ser bendecida con la varita mágica de los libros de senderismo editados en nuestra Comunidad Valenciana. Es seguramente por ello que este valle del Camp de Morvedre, que linda con la provincia de Castellón, aún permanece como un perfecto desconocido para la mayoría de caminantes y montañeros de nuestras tierras.
Es probable también que las proximidad de dos de los buques insignias del montañismo valenciano como Espadán y la Calderona, la hayan relegado a un pequeño anonimato y al placer de unos pocos curiosos, sabedores de las pequeñas perlas que atesora este rincón de nuestra geografía.
Afortunadamente, gracias al esfuerzo del Centre Cultural Excursionista “la Vall de Segó” de Faura y la Mancomunitat de les Valls, hemos podido conocer las cartas credenciales con las que presentan las pequeñas pero encantadoras montañas y los deliciosos parajes que dan forma a este precioso valle.

     Y no creáis que lo han hecho de una forma modesta sino más bien a lo grande, diseñando un conjunto de cinco senderos que te conducen por la práctica totalidad de sus mejores rincones. Ni más ni menos que 29 kilómetros tiene el trazado circular del PRV “La Vall de Segó” que se combinan con sus cuatro pequeños satélites en forma de sendero local con marcas verdes: el de la Ruta dels Aljubs, el del Tabalet y la Rodana, otro de la Rodana y un último bautizado como la Ruta de l’Aigua. De esta forma uno, dependiendo de su tiempo, puede diseñarse el trazado que quiere recorrer a su medida.
     Es ahora cuando tengo toda esa información que conseguí en la pasada Feria del Turismo, recomendabilísma para todo caminante y que se celebra por lo visto anualmente en la Feria de Muestras de Valencia. Estad atentos el año que viene porque se consigue información de hasta el último rincon de nuestra Comunidad. Ya sabéis que hay zonas de las que normalmente no se encuentran muchos datos y yo vine con una maleta llena. Me harían falta veinte años para recorrer todo lo que allí me dieron.

     La primera vez que fuí a la Vall de Segó me condujo mi innata curiosidad por conocer hasta el último metro de nuestra tierra, algo que tampoco me gustaría que achacárais a un patriotismo enfermizo, porque cuando he vivido en otros sitios me ha pasado exactamente lo mismo. Pero es cierto; siempre que conducía hacia Castellón, se me iban los ojos hacia estas montañas que seguro reconoceréis por una enorme cruz pintada de blanco en una de ellas. Asi que un día, en un impulso irrefrenable, cogí el desvío a Faura y al rato ya estaba enredando por allí. Merodeando por la bonita Font de Quart me encontré las primeras señales y los primeros carteles. Como los pueblos que componen este valle están practicamente juntos a la que me dí cuenta ya estaba subiendo a la preciosa Ermita del Bon Succés de Benifairó de les Valls. Otras marcas, distintas de las anteriores…¡ostras, aquí me tengo que venir yo un sábado!. No sabía donde empezaban los senderos ni conseguí apenas información en Internet. De hecho, lo que tengo lo conseguí en la citada Feria una vez había hecho la ruta que hoy os cuento, con mis amigos Jose y Ana, y una nueva amiga, Nuria; porque estuve preguntando por el pueblo en los bares, una formidable fuente habitual de información, y no tuve suerte en esta ocasión.

    Pero yo no soy de los que se esperan a tener los “traks” de un gps para hacer una ruta en una montaña que no conozco. ¡ No me gustan los Gps!. Bueno, eso tampoco es cierto, ni siquiera sé como es un gps de montaña aunque me imagino como debe funcionar. Pero no me interesan. Cuando voy a la montaña me gusta sentir el aliento de la aventura. Puede resultar ridiculo pero me gusta pensar que las piedras que piso son la primera vez que se pisan; las sendas que recorro han nacido bajo mis pies cuando yo las he andado. Me gusta el reto de equivocarme y tener que desandar un camino, aunque eso me cueste tener que superar un buen desnivel. Un gps me diría exactamente por donde debo ir y yo me niego a convertir la montaña en un simple objeto de consumo. Sé que mis palabras pueden ser discutibles y habrán argumentos que las rebatan.  No digo que no puedan ser extremadamente útiles para algunas actividades laborales e incluso deportivas, pero de ahí a hacerlos imprescindibles para la montaña hay un paso que no voy a ser capaz de caminar. Además, esta zona está totalmente señalizada…¿no es eso un buen gps para tus pasos?

    En fin, que ya me estoy enredando y al final no voy a contaros nada de lo que hoy me invita a sentarme delante del ordenador. Eso, que me fui el otro día con mis amigos Jose, Ana y Nuria, con apenas un par de referencias y lo que ya había olido, a conocer un poco los montes de la Vall de Segó. Nos situamos en la puerta de la Escola del Tabalet, a las afueras de Benifairó y justo a los pies del Pic de la Creu de Quart y el Tabalet, dos modestas montañas pero todo unos emblemas para la gente de estas tierras. Por detrás del Colegio comenzamos a rodear en sentido contrario al reloj la montaña del Pic de la Creu. Siguiendo las marcas del Pr, por una curiosa acequia que es todo un balcón a este valle, hasta abandonarlo por una pista a nuestra izquierda justo donde el sendero se marcha por la derecha,en dirección Quart de les Valls. Rodeamos el precioso Barranc del Codoval que, otro día,  podremos saborear con más tiempo, del escaso que hoy yo disponía. A la altura de una antigua urbanización y después de visitar el Aljub de la Creu, retomamos el Pr que viene de dar una fenomenal vuelta por el valle, y siempre en dirección a la izquierda subimos al Pic de la Creu, con buenas vistas del mar y toda la comarca del Camp de Morvedre, la Calderona, Espadán, el castillo de Castro, Almenara y hasta la sierra del Desert de les Palmes.

Si la ruta estaba resultando de lo más agradable aún nos quedaba por vivir un momento, de esos mágicos, que solo la montaña sabe entregarte… como el mejor ó la mejor de las amantes. Bajando del Pic de la Creu la Vall de Segó nos abrió sus brazos y nos apretó contra el corazón del Tabalet, una modesta peña de rodeno pero de una belleza arrebatadora…¡que delicia corretear por sus enormes piedras rojas y sus intrincados rincones!….para ya directamente desnudar sus venas, y como pequeños glóbulos rojos, deslizarnos por su alucinante arteria: una larguísima conducción de agua, perfectamente integrada en el paisaje, y que aunque presenta algunos pasos aéreos algo expuestos… en realidad uno no encuentra riesgo con la excitación del momento. Un notable alto para este paraje que a nosotros nos recordó los mejores momentos de Espadán y la Calderona, hermanas mayores de esta sierra y que nos regalan la mejor despedida antes de llegar al mar.

Abajo tenéis un mapa con todas las posibilidades señalizadas en este valle y un acceso a las diapositivas de esta ruta.

Vall de Sego

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s