Los Organos de Benitandús – El corazón de Espadán

Sierra Espadán

     Ir a Espadán es como asistir a un concierto de tu banda favorita… Una vez estás allí te llega a dar igual el tema que interpreten…

¡todos te encantan!

     Recuerdo la última actuación de uno de mis artistas más admirados, uno de esos que ha sabido llenar con su voz y sus composiciones los mejores momentos de mi vida. Estaba de lo más a gusto… bailando y coreando como poseso todas sus canciones…

¡en primera fila!

     Pronto, entre el público, probablemente de boca de personas mucho menos entregadas que yo, se empezaron a reclamar sus éxitos más conocidos. El cantante, midiendo los tiempos y probablemente contando con interpretarlos al final de su concierto, continuó desgranando todo su repertorio previsto. Pero era tal la insistencia de algunos y era tanto mi cariño, que lograron incomodarme y algo así me pareció apercibir de los músicos del escenario. Me salió de dentro de las tripas y no pude evitar lanzar un grito de solidaridad en aquella dirección:

¡Canta la que quieras, me es indiferente, a mí me gustan todas!

     Probablemente tuvo para el cantante un efecto liberador, me guiñó el ojo y a partir de entonces subió su euforia… la de sus músicos… y la de todos los asistentes.

¡Fue un concierto inolvidable!

Sierra Espadán

     La Mosquera Ajuez… el Espadán… l’Oret gr-36 los Organos de Benitandús… Almanzor… Bellota… AínEslidaAlfondeguilla…, no importa que canción te interprete Espadán

¡todas se convertirán en momentos inolvidables!

     Porque es tan grande su repertorio que cuando ya has creído escuchar todas sus melodías… algo que en Espadán te puede llegar a ocupar media vida…

¡ya tienes ganas de volver a oírlas de nuevo!

     Y eso es lo que me está ocurriendo últimamente…. que siempre con el afán de descubrir hasta el último rincón, hasta la última cara B, hasta la última maqueta de esta enorme Sierra, hacía mucho tiempo que no volvía a escuchar esas grandes canciones que también han llenado algunos de los mejores momentos de mi vida…

… ¡montañera!

     Y la oportunidad me ha venido de la mano de mis últimas amistades… senderistas… y si me lo permitís…. musicales.

Sierra Espadán

      Y sintiéndome un invitado bien agasajado en tierras de la Safor ó un torpe compañero de pequeñas aventuras con mi amigo Jose, he querido corresponderles como un buen anfitrión… o eso me creo yo… de la que ya considero mi segunda casa:

¡La Sierra Espadán!

     Y no se si es por ese cariño que le tengo a ellos y a todo a esa sinfonía de emociones diversas que te suministra esta “artista” de la Naturaleza valenciana, casi siempre caigo en la desmesura de querer enseñarlo todo en un mismo día, agotando a mis invitados y acabando yo más cansado que ellos.

     ¡Los Organos de Benitandús!… me pedían insistentemente a coro desde la primera fila de senderistas…

     Si, hombre, si… los Organos de Benitandús… pero también tendréis que escuchar la música de Aín… y la de Alcudia de Veo… y los caminos empedrados del monte de las Torcas… y la acequia colgante de Veo…y toda la cresta del Rodenal… y los bosques de “sureres” de Espadán… y los centenarios olivos de Benitandús… y…

SonrisaSonrisa¡los inmensos carajillos de Espadán!   RisaRisa

BenitandúsAlcudia de VeoSierra Espadán

     Y “ebrios” por las esencias de ese elixir mágico suenan las primeras notas del concierto.

     La suave canción del Gr–36 se deja tararear en las primeras calles de Aín y las primeras rampas rumbo a la aldea de Benitandús surgen los lógicos problemas de sonido…la orquestación no acaba de estar totalmente afinada cuando las notas dejan de ser rojas para convertirse en verdes y amarillas… a veces cuesta reconocer la melodía cuando rodeas por un precioso y húmedo bosque el Barranco de Aín

     Estamos en los momentos más confusos de la ruta, hay que conocer bien los caminos ó no estaría de más llevar encima un mapa de la zona…las notas precisas de un Esteban Cuellar… o los socorridos traks de un GPS.

     Pero que no cunda el pánico… en el fondo es todo mucho más sencillo de lo que parece. De todas formas siempre he dicho que Espadán es un buen sitio para perderse da igual que cojas la senda equivocada… todas te llevarán a lugares maravillosos de los que no querrás volver jamás…

como esa música que nunca quisieras que se acabara.

     Pero cambiamos esa cuerda rota en el fondo del Barranco de Aín y si nos creemos que merecemos un diploma por haber llegado hasta allí… Espadán no te premia con ello…

prefiere obsequiarte con una larga e inolvidable canción.

Sierra Espadán

     Es en el fondo de ese Barranco de Aín donde la ruta acaba de coger el tono para interpretarte, ya sin estridencias y en un perfecto crescendo uno de los mejores conciertos de tu vida en la montaña valenciana.

     Grandes olivos centenarios… o bicentenarios… o yo que sé… por lo menos de la edad de Matusalén… nos acompañan a la entrada de Benitandús, una aldea donde parece haberse parado el tiempo… como una vez se detuvo aquí el ruido más espantoso.

     Si, amigos… este fue uno de los lugares donde el estruendo sonoro y violento de la peor de las músicas se congeló durante ocho meses para llevar su delirante distorsión a las aguas del Ebro. Hojas de esa partitura yacen dispersas por todas las montañas que nos rodean y que hoy vamos a pisar. Un ejemplo de ello lo tenéis a solo cincuenta metros en la carretera dirección a Veo como el camerino de un mal concierto… algunas notas rotas… como malditos acoples de sonido… acabarán saliéndoos al encuentro.

     Camino de Tales, a tan solo quinientos metros, los ánimos toman altura para adentrarnos en tierras de cuentos (ó “tales” como curiosamente se diría en inglés)… vemos a Espadán contemplándose en el espejo mágico del pantanet, mientras ascendemos por bosques de Blancanieves y nos gustaría poder volar sobre ellos como Campanilla para disfrutarlos eternamente… como Peter Pan.

Organos de Benitandús

     Dos son las opciones que se nos presentan para subir al Cielo rojo y verde de Benitandús. La primera, la más directa, está bien indicada y nos sale pronto al camino. La segunda, por el sendero oficial, mucho más próximos a Sueras. Ninguna de las dos desmerece a la otra… ya os dije que da igual la canción que le pidas a Espadán… ninguna te decepcionará. De todas maneras, uno siempre tiene sus preferencias y he de confesar que me gusta mucho más la segunda… larga… muy larga… pero… y ahora me repito… como una canción que nunca quisieras que dejara de sonar… hasta colocarte muy por encima del enorme mirador de Benitandús.

     Y si subiendo nunca quisieras que esa canción se acabara… jamás quisieras levantarte para marcharte y estar toda la vida tumbado sobre la plataforma bermeja mientras escuchas la bellísima música que emiten los Organos de la Catedral de Espadán.

Organos de Benitandús

     Y ahora entiendo por qué se paró aquí la guerra… y quisiera que fuera porque una mirada como la que aquí la vista alcanza hiciera entrar a todo el mundo en la razón… así lo prefiero pensar yo…

     Y si ya crees que con esto lo has visto todo… vas mal… porque ya os avisé que soy un anfitrión cansino y… aún no habéis visto nada. Yo soy como ese cantante que está tan a gusto que nunca se marcha del escenario y le ruegas, a tu pesar, que se marche de una vez… que mañana tienes que ir a trabajar. Como un Springsteen de la montaña… a mí me gustan los conciertos largos… y hoy los bises se alargarán, como esta inacabable crónica, hasta que caigan las horas del día.

     Una senda que apenas se dibuja sobre el perfil de toda la cresta del Rodenal… que a veces se esconde y a veces se desnuda… nos guiará por los rincones más íntimos de esta montaña de fábula.

     Hace unos años se puso de moda un precioso libro de Michael Page que se llamaba Enciclopedia de las cosas que nunca existieron… Hadas, duendes, gnomos… todo un mundo de seres imaginarios y lugares de todas las culturas donde todo podría suceder… No se si el autor se pudo dar una vuelta por aquí pero… os aseguro… que si lo hiciera… tendría que editar una nueva versión corregida ó al menos…

¡llenarla de tachones!…

¡¡¡existeeeen!!!

¡¡¡os lo juro!!!

Organos de Benitandús - Sierra EspadánSierra Espadán

     No tengáis miedo a aventuraros en ese camino… no tengáis miedo si unos ojos os acechan en el tronco de un alcornoque roto… dejaros llevar por esta senda de ensueño… no os perderéis… Espadán os guiará con el faro de su pico más alto y cuando hayáis agotado la montaña, el camino de descenso se iluminará como aquellas baldosas al encuentro de nuestro Mago de Oz:

“¡¡¡El GR-36!!!”

     Él nos llevará de vuelta a casa y de qué manera… chicos… es la hora de los hits… ¿no andábamos pidiendo toda la jornada todas esas grandes canciones?… pues llegó la hora de la traca final con todos los grandes éxitos de Espadán

     ¡los bosques de “sureres” de Espadán!…                         …¡Veo!                              ¡Alcudia de Veo!

                                             ¡la acequia colgante!…

                        ¡los venerables caminos empedrados moriscos en perfecto estado!…

                                                            ¡Todo un viaje al corazón de Espadán!

Los Organos de BenitandúsOrganos de Benitandús

     Al borde de una taquicardia… al borde de una borrachera emocional… aquel día acabé de salirme del recinto del concierto a sentarme y coger un poco de aire fresco… le pedí a mis amigos que siguieran bailando en su desenfreno… que ya volvería y acabaría cogiendo el ritmo de nuevo…

     … y lo hice… y cuando entré de nuevo a Espadán había más público que nunca coreando el camino de las Torcas… y cantaban las hadas… y bailaban juntos milicianos y nacionales… y gritaban de júbilo unos cuantos moriscos… y yo no sentía el cansancio y mis piernas flotaban sobre las piedras… y las cuestas perdían sus curvas de desnivel… y cuando llegué a la cima del collado…

¡allí estaba con mis amigos…

mi cantante favorito…

guiñándome el ojo y…

acompañándome con su euforia…

hasta la nota final!

Aín - Sierra de Espadán

     Os dejo un pase de diapositivas de tan bonita ruta:

Sierra Espadán
Organos de Benitandús

     Si deseáis echar un vistazo a otras rutas de Espadán os dejo el siguiente enlace (de verdad que vale la pena aunque solo sea por las fotos)

https://acelobert2010.wordpress.com/tag/espadan/

     Y si sólo buscáis ampliar la mirada a este majestuoso paraje que rodea los Organos ose dejo un enlace con fotos y crónicas de anteriores visitas:

https://acelobert2010.wordpress.com/tag/organos-de-benitandus/

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13 comentarios en “Los Organos de Benitandús – El corazón de Espadán

    • Òscar, no saps be lo que m’agradaría il-lustrarme en tot lo que serieu capaços de contar de esta meravillosa terra. Llastima que pare tan llunt de la Safor peró que no vos penará si feu el esforç un día. La pena es que Espadán no necessita un día per a coneixerla. A Espadán fa falta tota la vida!

  1. A veces, vivir en la ignorancia es, hasta conveniente, me ocurre a mí, la verdad es que de Valencia y Castellón, apenas lo conocía, ahora con la documentación gráfica, me siento, como un tremendo ignorante.
    Me encantan esas rutas tan hermosas, llenas de misterio, por lo menos para mí, y me resulta bonito, por lo menos seguirlas por este medio, tan poco natural como son las imágenes, a uno, lo que le encanta es pisarlas, es verlas, olerlas, escucharlas.
    Gracias por dárnoslas a conocer y compartirlas de esta manera gráfica
    3mil.

  2. Gran ruta por Espadán Paco , los órganos de Benitandús son todo un espectáculo. Aunque a mi e gusta mas ir a los órganos empezando desde Sueras o Alcudia de Veo por que así paso por el castillo de Mauz. La próxima vez que quieras ver los órganos te recomiendo esta ruta. Saludos

    • Amigo Jose Ramón. Claro que la conozco y me encanta tanto como la que nosotros andamos. De hecho estuve dudando si hacerla por Aín ó por el castillo de Mauz. Al final la moneda cayó de ese lado pero les gustó tanto la ruta que más adelante la volveremos a hacer por donde tú bien recomiendas. Salut i montanya.

    • A mi me reconcilian con el mundo cada vez que los camino. A más de un malnacido me lo subiría yo allí para que aprendiera a apreciar mejor la vida y las personas. Un saludo y encantado, Tío Canya. Ya había oido hablar de ti.

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