El Cocoll – Benigembla

El Cocoll 2

     Al Cocoll le pasa como al que nace feo en una familia de guapos. Nada más nacer en vez de llorar suelta sus primeras palabras:

“Mal empezamos”

     Luego con el crecimiento y el paso del tiempo, cuando toma verdadera conciencia de su posición en el ranking de la belleza y se compara con el resto de la familia, seguro que lanza un alarido:

“¿Por queeeeeeé?!

     Y es que el Cocoll ha tenido la inmensa desgracia de ir a nacer en medio de las más bellas y esculturales montañas de Alicante y casi, si me apuras, de la Comunidad Valenciana.

El Cocoll 101 -  103

     Duele nacer rodeado de Bernia, de la Xortá, de Aitana y la Serrella, tener una buena estatura (de más de mil metros), unos buenos ojos (¡madre mía lo que se ve desde allí arriba!), unos buenos músculos heredados de su padre el Carrascal de Parcent… y sin embargo ser ignorada por la mayor parte de los aficionados de la montaña valenciana.

     Y es que su relieve aparentemente anodino, desdibujado por su histórica deforestación, la falta de prominencia sobre otros montes de su más próximo entorno que apenas permiten identificarlo en la línea del cielo que marcan nuestras grandes cimas, la falta de un accidente geológico que lo singularice, hacen que no se le haga la justicia que merece por parte de nuestras botas senderistas.

     Incluso debe aguantar como una vecina montaña de mucho menor rango pero con muchas más cosas que contar y con una silueta característica en el horizonte como es el Cavall Verd se lleve las glorias montañeras de la Vall del Pop.

El Cocoll 024 - 025

     De hecho, fue en una de mis visitas a la cumbre del Cavall Verd cuando reparé por primera vez en el Cocoll.

     Sólo había oído hablar de él en los inolvidables libros del incansable Rafael Cebrián pero fue al recorrer las crestas del Cavall Verd, admirando el sublime espectáculo que se abría a mis ojos cuando buscando la Serrella me encontré con él.

     Debía haberlo visto miles de veces desde las alturas de los alrededores de ésta mi querida comarca de la Marina, pero fue al verlo desde media altura respecto a él, cuando quedó grabado en mi retina. Fue allí donde descubrí Benigembla en el fondo del valle y con los ojos como una cámara de cine, realicé unos largos movimientos de cámara por el barranc del Bou hasta su cumbre… y vi las espectaculares paredes vertiginosas de la Penya Blanca y la Penya del Altar sobre vergel del barranc d’Almadic. Creo que fue la primera vez que el Cocoll recibió un buen silbido y un montón de piropos. Y fue la primera vez que me conjuré para no dejar de conocerla.

IMG_3272 - IMG_3276

     Pasó el tiempo y el Cocoll pasaba a las listas de espera de mi particular medicina montañera.

     Y ha sido la publicación de un estupendo libro sobre la zona la que le dio un paso de gigante en mi quirófano senderista. Se trata de “Fent Camí, rutes al voltant del Riu Xaló/Gorgos” de Joan Elies Andrés i Serer. El libro viene a ser como un vademecum de todas las montañas que visita dicho río. Ha sido editado este año 2011 por la editorial valenciana Ediciones 96 y es extraordinario. El gusto en la presentación y en contenido es exquisito y las rutas vienen bien explicadas y enriquecidas con mil historias y comentarios. Muy, muy recomendable y será capaz de abrir los ojos a todo el que se deje seducir por sus páginas.

     De hecho, como os decía, es el culpable de que el otro día acabara junto con mis amigos en la cumbre del Cocoll. Me sorprendió que el autor hubiera recorrido y descrito justo el itinerario que una vez filmaron mis ojos.

     Fue abrirlo entre mis manos y ese sábado ya estaba en las calles de Benigembla.

El Cocoll 007 - 010

     Me dolió comprobar las últimas heridas por quemadura de primer grado de las piernas de mi querido Cavall Verd que observé desde una terraza de la población. Es uno de los pequeños incendios que pasaron desapercibidos el infortunado 9 de Abril de este mismo año 2011 por el gran desastre de mi querida Serra Grosa en la Safor  que tuve la desgracia de sufrir en persona con absoluta impotencia junto a mis habituales amigos senderistas.

     Para dar una oportunidad de conocer al Cocoll debes abandonar la población por la carretera de Castell de Castells. En unos pocos centenares de metros encontrarás la primera sorpresa. Alguien se nos ha adelantado y le ha enviado flores con unas marcas de pintura que, por su generosidad, nos supieron a bombones. Dichas marcas nos acompañarán durante todo el recorrido circular, con la única excepción de que… ¡increíble, cuando ya estás en los brazos del Cocoll evita sus besos y te conducen directamente al Barranc del Almadic para llevarte de vuelta a Benigembla.

¿Que tiene el Cocoll que nadie lo quiere?

El Cocoll 027 - 039

     Casi ochocientos metros de desnivel pero en una larga, larguísima subida de casi tres horas que hacen muy cómodo el ascenso repartiendo muy bien el desnivel. Ascendemos por la desolada senda del Barranc del Bou sin perdida posible pero sorprendiéndonos con las mejores vistas de la cara norte de la Serra del Carrascal de Parcent y de toda la cresta del Cavall Verd.

     En la cabecera del barranco ya divisamos la lejana caseta de vigilancia forestal que es la mejor referencia de la cumbre del Cocoll y hacia donde debemos enfilar nuestros pasos una vez llegamos al momento en que hay que abandonar las marcas de pintura. Sabréis hacerlo porque de repente veréis que la senda más definida comienza a rodear la montaña por su izquierda en busca ya del Barranc d’Almadic (que es el más frondoso de nuestra izquierda y cruzado por una pista forestal siempre a la vista).

     Ese es el momento en que hay que dejarse llevar por pequeños rastros sin camino definido y sin molesta vegetación hasta alcanzar el Pla de Moragues a los pies del Cocoll. Aquí nos llevamos la primera sorpresa: una enorme pista de aterrizaje para helicópteros y aviones de labores contra-incendios, y que envuelven como una bufanda el cuello de nuestro objetivo montañero. Incluso fuimos testigos del despegue de uno de ellos parece ser por una alentadora falsa alarma de incendio. Fue un privilegio observarlo desde las alturas y ya con el espectáculo montañero que se adivinaba no pude evitar sentir envidia del piloto. Fue toda una delicia seguirlo con la mirada e imaginarse en su interior.

¡Madre mía, si volar sobre nuestras montañas es lo único que me falta ya de ellas!

cocoll

     Y ya sin más dilación nos dirigimos a la cumbre de Cocoll y…

     ¡Es que como si hubiera estado esperando toda la vida este momento… como si le fuera la vida en ello!

¡madre mía la que nos tenía preparado!

    Como cuando llegas a casa el día de tu cumpleaños y no esperas que nadie de ti se haya acordado y enciendes la luz y…

¡¡¡Sorpresaaaaaaa!!!

    ¡Tienes allí a todos tus seres más queridos esperando… a tu mujer… a tus hijos… a tus mejores amigos…!

    Y allí, en efecto estaban todos, sin faltar nadie a la cita… Bernia… la Serra GeladaAitana… la Xortá… la penya del Castellet…la Serrella el Barranc de Malafíla Serra Alfaro y la Almudaina… el Montcabrer aupándose al fondo entre el Menejador y la mejor cara del Benicadell… la Foradada… el circ de la Safor… el Penyalba y el Montduver, la Falconera, la Segaria, el Cavall Verd, las Serras de la Carrasca y la del Migdia, el Montgó, el Castell d’Aixa, la Serra del Carrascal de Parcent en toda su magnitud… la.. la… la… yo qué se… hasta un montón de montañas que nadie me había presentado y que se mostraban tan felices como nosotros. Y justo, en centro geográfico de todas ellas… el Cocoll… con la profunda quebrada del barranco de Galisteo desmoronándose en mil pedazos bajo nuestros pies.

El Cocoll 058 - 063

      Os tendría que contar ahora como volvimos a Benigembla, que hay que bajar de nuevo a la pista de aterrizaje y continuar la pista hacia la carretera de Tárbena y abandonarla por una senda a la izquierda a la altura del Crestall… como se recuperan allí las marcas que nos habían acompañado por la mañana y que nos iban a recoger para no abandonarnos hasta las calles de Benigembla… de la inmensa carrasca centenaria… del espectacular Paset bajo la Penya Blanca… del húmedo y frondoso barranco del Almadic bajo los inmensos paredones de la peña del Altar, de cómo el Cocoll agotó todas sus artes de seducción… pero… chicos… hay cosas que no se cuentan… y yo… ¡yo soy todo un caballero!… id… marchad a conocer al Cocoll… no os parecerá en principio bonita… pero cuando dejéis que os abra su corazón…

¡No la olvidaréis en la vida!

El Cocoll 124 - 126

Tenéis un buen pase de diapositivas pinchado en la foto de abajo:

2011-10-09 El Cocoll

Y para los más curiosos, un pequeño paseo virtual con dos panorámicas de 360º (una vez pichéis en la foto debéis aceptar en el archivo ejecutable, el sistema no me permite de momento hacerlo de otra manera):

Si encontráis algún problema en la visión podéis verlo a pantalla completa en el siguiente enlace:

http://acelobertpaseovirtual.blogspot.com/2011/10/el-cocoll-benigembla.html

Para los más curiosos os dejo un enlace al resto de crónicas de este blog sobre las montañas de la Marina:

https://acelobert2010.wordpress.com/tag/la-marina/

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7 comentarios en “El Cocoll – Benigembla

  1. Cuanto me alegro que vuelvas a salir y a escribir, nos tenías huérfanos, pues tus crónicas son con tanto cariño y amor, que parece como si uno mismo las estuviera acariciando.

    Mira por donde tengo en mis manos el libro del que hablas Fent Camí, dentro de un par de años verás como ya se conocen más El Cocoll, la Serra del Ferrer y algunas más del interesante libro.

    Un abrazo

    Simón

    • Y cuanto me alegro yo de tus palabras siempre alentadoras, de sentir la percepción de que hay alguien al otro lado de la pantalla del ordenador, de vencer una vez más el miedo a parecer ridículo cuando uno se desnuda de esta manera. Una vez más, muchísimas gracias Simón. Espero que podamos conocernos algún día.

  2. Qué bonitas impresiones y qué buenas fotos. Una sierra alicantina menos que necesita poema. Solo conozco el Cocoll por mapas, como tantas y tantas sierras de la Marina. Y es que vivo y soy de Madrid!! La culpa de todo la tuvieron los mapas del ejército, que me descubrieron que aquellas lomas redondeadas al costado de Benidorm caían en vertical al otro lado, Serra Gelada. Qué pasada en realidad! Y desde entonces, Alicante es mi destino montañero perfecto para el invierno. Sin grandes atrevimientos hacia el interior, que me limita no tener coche, pero poco a poco han ido cayendo Bernia, el Montgó, el Puig Campana, y otras pequeñas sierras mucho más desconocidas, de las que me declaro acosador. En mi corazón tienen un lugar especial los montes de Bolulla, pero las fotos que has puesto envenenan! Espero conocer el entorno de Benigembla algún día. Un saludo!

    • Muchas gracias, Ricardo… ¡lo tuyo si son bonitas palabras! A mí en el fondo me pasó lo mismo que a tí aunque tengo más cerca la comarca y esa fascinación que tu sientes por las montañas de Alicante es la misma que me empuja a mí siempre que puedo. No sé como podrías hacerlo sin coche pero por nada del mundo deberías dejar de subir mil veces a la Serrella, al Montcabrer, a la Segaria, al Cavall Verd, al Cabeçó d’Or,…a… ¡Aitana! Todas montañas bellas y cargadas de historia… y el Cocoll, ¡el Cocoll en medio de todas ellas…!

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