Vall de la Gallinera – Serra Foradada: El Almiserà y el castillo de Benirrama

De Serra Foradada: El Almiserà y el castillo de la Gallinera

     Tiene la Vall de la Gallinera una curiosa simetría geográfica:  sus dos extremos quedan prácticamente cerrados por dos gargantas, antaño de dificil acceso, como son el estrecho de Adsubia al este y el Valle de la Encantada al oeste.

     A las puertas de ambos estrechos, dos enormes montañas con dos espectaculares castillos custodian el valle: El Almiserat con el Castillo de la Gallinera, y el Tossal de la Creu con el castillo de Benilisi, también conocido como el castillo de Alcalá.

     Prácticamente, en el centro geográfico de la cadena montañosa, se eleva la Peña Foradada, que da nombre a la sierra que enmarca el valle. Y la rambla del río Gallinera parte longitudinalmente todo el valle, entre la úmbría y la solana.

De Serra Foradada: El Almiserà y el castillo de la Gallinera

     Pero tiene también, desde el punto montañero, una curiosidad geológica que quizás os pueda parecer tan solo una licencia mía. En otras crónicas me he referido decenas de veces al inmenso mar de montañas con que nos regala la Naturaleza en el Sur de Valencia y el Norte de Alicante. Pues bien, si pudiérais ver desde las alturas el Vall de la Gallinera no se si concidiríais conmigo:

     … y es que es en este Valle donde ese mar de montañas forma dos de sus inmensas olas.

      Una de ellas va construyendose léntamente desde la Vall d’Ebo y la Vall de Alcalá hasta alcanzar su cresta justo por encima de la Gallinera en lo que sería la Serra Foradada, donde rompe en un desnivel de centenares de metros. Justo al otro lado del valle, la ola se regenera y vuelve a crecer suavemente por la Serra del Almirall hasta romper, esta vez sí, como un enorme tsunami, sobre el Circo de la Safor y el valle del Serpis.

     Hace unos tres años tuvimos la oportunidad de gozar de una estupenda travesía por la parte occidental de la Foradada, desde los pies del impresionante castillo de Benissili hasta la aldea de Benitaia, recorriendo toda la cresta y subiendo al Tossal de la Creu, el Penyal Gros y la Peña Foradada., con estupendos senderos de herradura moriscos y la espuma de cientos de cerezos en flor.

     Hoy nos fuimos a surfear por la cresta de la inmensa ola en su parte oriental. El propósito era ambicioso: dejar el coche en Benirrama, para, de ahí, encaramarnos a su precioso castillo de la Gallinera, subir al Almiserat y deslizarnos por toda la cresta hasta la Peña Foradada y volver por el interior del valle hasta el punto de partida.

     Pero no tuvimos en cuenta dos inconvenientes: en efecto, es una excursión demasiado ambiciosa para esta época del año, y la enorme distancia recorrida necesita de más horas de luz de las que nos oferta el invierno, por lo que hubiéramos necesitado un par de coches, uno en cada extremo, para haber cumplido los objetivos; y, segundo, una vez más, el maldito temporal de este invierno, con una discreta lluvia pero con un horroroso viento de poniente, que hizo que tuviéramos que abandonar las vertiginosas crestas, para buscar las tranquilas laderas del sur, privándonos de la visión de la frondosa umbría de la sierra y sus escarpadas paredes, aparte del divertimiento que a algunos nos proporciona el andar por las rocas al filo del abismo.

     Nos dirigimos a la parte posterior del pueblo, justo donde nacen las sendas del Passet y el Roig, para ascender rápidamente a la Sierra. Allí nace también una pista, en principio, asfaltada, que te conduce al castillo de Benirrama ó más conocido como el castillo de la Gallinera, siempre visible desde el pueblo.

     Merece la pena desviarse por otra pista a la izquierda camino de una antigua aldea morisca para echarle un vistazo a la fuente de Benimarzoq, que ha heredado el nombre de aquel remoto caserío, con su pequeña gruta inundada, un delicioso paraje que invita a hacer una breve parada. Desde allí, es fácil volver a retomar la pista que, unas decenas de metros más arriba, rodea la fenomenal peña del castillo.

De Serra Foradada: El Almiserà y el castillo de la Gallinera

     Hay que situarse en la parte posterior de la fortaleza para estar atentos a una pequeña senda a la derecha, antes de llegar al collado que la separa de las faldas del Almiserat. El camino parece perderse en varias ocasiones invadido por una profunda vegetación, pero siempre por el lado este y cogiendo como referencia la torre en ruinas que queda a nuestra derecha, te lleva directo a la puerta. Aquí nos llevamos una pequeña sorpresa y es que el acceso principal al monumento está cerrado con una verja. Al parecer el castillo es de propiedad privada y su dueño creo que vive en Pego. No era cuestión de volver a los coches e ir a buscarlo, así que, con mucho respeto

¡nos saltamos la cancela!

      Es una pena el estado de abandono de las ruinas pues con una pequeña limpieza de matorral, apreciaríamos mucho mejor la dimensión de la fortaleza, de una relevante importancia histórica, tanto en época musulmana como cristiana. Cierto es que, si no recuerdo mal, sufrió un terrible terremoto en el siglo XVII.

      Por cierto, me contó un vecino de Benirrama que, en los años 70 del pasado siglo XX, le ofrecieron el castillo por 12000 pesetas de la época. No se si eso será cierto, pero hago aquí un llamamiento al dueño del castillo: si me lo ofrece a un precio bien deflactado al día de hoy…

¡¡ME LO QUEDO!!

     Tras la visita del castillo accedemos al collado donde encontramos las señales del prv 58, que viene de Adsubia y nos acompañará durante el ascenso al Almiserat.

De Serra Foradada: El Almiserà y el castillo de la Gallinera

     El camino rodea la enorme montaña por su parte norte hasta llevarnos a la cresta de la Sierra, donde hay que desviarse a la izquierda hasta la carretera de acceso al pico. El Benicadell, aparece esplendoroso, con su mejor cara, la sureste, en el horizonte.

De Serra Foradada: El Almiserà y el castillo de la Gallinera

     Para evitar el ascenso por la dolorosa pista a las antenas, lo mejor es, desde la balsa de riego que hay a sus pies, improvisar la subida por la empinada ladera siguiendo los pequeños rastros que deja la escasa vegetación. Merece la pena la ascensión porque, a pesar de ser una de nuestras montañas heridas por el avance de las telecomunicaciones, te sorprende con una impresionante panorámica de nuestro mejor relieve. Tened en cuenta que, a pesar de ser una verdadera desconocida para el mundo montañero valenciano, seguro que todos os habéis tropezado mil veces con su silueta en el horizonte. La distinguiréis por su forma de pico y sus antenas, con un perfil muy parecido al Montduver y es visible desde todas las montañas de la Safor y la Marina.

     Desde el mar hasta la Mariola, desde Cullera al Puig Campana…

¡tan inmensa es la recompensa de su ascenso!

      Además, la cima es mucho más ancha que la del Montduver y en ningún momento irrumpirán en tus ojos los enormes amasijos de hierro de sus instalaciones. Desde aquí, tendréis también la mejor vista de la Gallinera y estaréis a salvo de “sus enormes olas de piedra”.

     Me hubiera gustado pasar más tiempo allí arriba, pero el viento se había empeñado en ser un mal compañero de viaje. Decidimos bajar por la pista para evitar el complicado descenso por la pedregosa ladera.

     Mientras lo hacíamos algo empezó a inquietar mi curioso pensamiento. No sé, el nombre del Almiserat me empezó a dar vueltas en la cabeza y no sabía muy bien por qué. Decidí darle a la tecla del explorador del disco duro de mi cerebro pero claro, con tanto archivo que analizar, no acababa de dar con ello.

     Fue llegar al perfil de la sierra y una enorme ráfaga de aire me sacó de mis pensamientos. Estaba claro que lo de andar por la cresta de la sierra lo tendríamos que dejar para otro día, por los posibles riesgos que conllevaba la dualidad viento-precipicio.

     Una pista que viene desde Pego en dirección a la Vall de Ebo y la Vall de Alcalà, se mantiene durante unos kilómetros a media altura de la creciente ladera.

     Decidimos avanzar por ella mientras esperábamos que la suerte del viento cambiara.

     Tenía pensado habernos acercado a la balsa de Benirrama pero el horario de invierno avanzaba y el desvío de un par de kilómetros, hubiera comprometido el desarrollo final de la ruta. Decidimos dejarlo para otro día en que podamos enredar por el cresterío de esta animada sierra.

     A la altura de la carretera que sube a la sierra desde Beniali, volvimos a subir a la cresta, pero el viento nos seguía ganando la partida.

     La Cova Obrada y la Foradada aún quedaba lejos y cada vez andábamos con más dificultad. A la altura de les Casetes del Passet y ya temiendo por un deslucido desenlace de la ruta, un arrebato de locura montañera nos hizo subir rápidamente a la cresta de la ola. No nos dolió a ninguno el esfuerzo de la pelea con las fuerzas del Dios Eolo. Como un faro en el horizonte, la Foradada nos presentó sus mejores luces con una increíble panorámica del valle, el Benicadell, la peña Foradada y el Penyal Gros.

De Serra Foradada: El Almiserà y el castillo de la Gallinera

     Por momentos, la ruta tomaba su mayor grandeza montañera. Lastima que el horario fuera a impedirnos llegar al centro geográfico de la Sierra. Había que empezar a bajar para coger el camino de vuelta y, de repente,

¡allí estaba!

      el fenomenal sendero a Benitaia del que hablaba Rafael Cebrián en uno de sus libros.

      Se que me habéis oído decir lo mismo centenares de veces pero dejadme que me repita una vez más: aquello es uno de los senderos más bonitos que he tenido ocasión de andar en mi vida, todo tapizado de verde entre enormes y agrestes paredes y que te conduce al fondo del valle con inteligentísimo diseño para sortear el fuerte desnivel de la bajada.

De Serra Foradada: El Almiserà y el castillo de la Gallinera

     Ya solo nos quedaba ir ganando la pista que de Benialí parte a Benirrama y, aunque cansados, no nos importaba la distancia que nos separaba. Repasábamos, con fuerzas renovadas, las estupendas sensaciones que nos había deparado el día y sobre todo, esa última parte de la ruta que nos había hecho gozar como niños. Y fue nombrar la palabra “niños” cuando el explorador de mi cabeza se detuvo en el archivo que había estado buscando durante todo el día.

¡Yo de niño jugaba en la calle Almiserat de Valencia!

     Allí vivía mi primo. ¿Cómo no había caido en la cuenta antes?

     Fue llegar a casa y quise contrastar el dato con un mapa de la ciudad. Mis ojos buscaron rápidamente el barrio de Benicalap de donde era mi familia.

¡Y no podía creer lo que encontré!

      En efecto, existía la calle Almiserat, no me había equivocado, pero es que junto a ella estaba la calle Garbí… y la calle Xocainet… y la calle Benicadell…y la calle Sierra Martés…y la calle Montdúver…y la calle Picaio…y la calle Carrasqueta…y la calle Segaria….y…

¿qué bendito alcalde había dado nombre a todas esas calles de mi infancia?

¡mi familia me había criado en ellas y, subliminalmente, las montañas habían estado presentes conmigo toda la vida!

De Serra Foradada: El Almiserà y el castillo de la Gallinera

     Aquella noche estuve desempolvando los viejos álbumes de fotos y bajando los juguetes desde los altillos de los armarios. Dormí como un tronco por el cansancio de todo el día pero

¡no os podéis imaginar las montañas que estuve subiendo toda la noche!

.

     Tienes otra entrada del blog sobre la parte occidental de la sierra (del castillo de Alcalá ó Benilisi a la Foradada)  pinchando en el enlace siguiente:

     https://acelobert2010.wordpress.com/2009/08/05/vall-de-la-gallinera-la-serra-foradada-y-el-castillo-de-alcala-o-benilisi/

     Puedes ver un álbum de fotos con proyección de diapositivas si pinchas en la foto de abajo:

Serra Foradada: El Almiserà y el castillo de la Gallinera
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12 comentarios en “Vall de la Gallinera – Serra Foradada: El Almiserà y el castillo de Benirrama

  1. Estoy escribiendo una saga sobre al-Azraq y todo esto me sirve mucho a la
    hora de transportarme en el tiempo. Un gran trabajo,

    • Gracias una vez más, Arantxa… Como enamorado de las montañas de la Marina y sus comarcas vecinas… me he encontrado en numerosas ocasiones con la presencia de Al-Azraq- Te estaría muy agradecido que… si llegas a terminar y publicar tu trabajo… me lo hagas saber. Siempre es un placer leer sobre estos enormes personajes que fueron una vez protagonistas de nuestra historia y nuestro paisaje. Ya en su día me causó una enorme satisfacción descubrir el “Caballo Verde” de Joaquin Borrell y volver a caminar todas esas sendas bajo el influjo de su lectura. Gracias… necesitamos gente que de vida a todas estas cosas. Salut i montanya.

  2. Muy buenas!

    Me encanta vuestra página y mas aún las rutas por Gallinera.

    Leyendo “Meravelles de Diània” de Joan Pellicer, se adjuntan una serie de mapas hechos a mano alzada. Hay sobre el Montgó, La Serrella, Mariola..

    A todo esto, fijándome en la ruta que propone Pellicer, se sube por la misma senda que indicáis vosotros en este artículo, desde Benirrama. Y muy cerca, existe otra senda conocida como “El Roig” (que también mencionáis. Alguna vez habéis subido por ahí? Tampoco encuentro ningún wikiloc…

    Gracias!

    • Hace tiempo que no he vuelto por Benirrama y no sé como estará el camino de “El Roig”. Cuando hicimos la ruta, en el bar del pueblo un vecino me dijo que habían logrado una subvención para recuperarla e incluso señalizarla. En cuanto a la senda por donde subía Joan Pellicer, está justo a la salida del pueblo en el lado contrario a la llegada de la carretera de acceso a la población. Si te surgen dudas, cualquier vecino te indicará el camino a la Balsa de Benirrama. Un saludo y a disfrutar.

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