Simat de la Valldigna: Camí de Foies – Camí de les Arcades

De 2008_11_01 Camí de Foies
      “¿A dónde vas hoy?”
      “Al Montduver“.
      “¡Al Montduver otra vez!”…”¡qué cansino!”
      “Es que me queda mucha faena”.
      “¿Faena?” ¡Tú no estás bien!
      “Es que me falta subir por Les Foies… y por Tavernes… y por Barx… y por la Drova… y por Xeraco… y por…, por…”
      “¡Tú no es que no estés bien! ¡tú es que estás peor!
       Pues sí, puede parecer algo irracional, pero he perdido últimamente la cabeza por estas tierras de la Valldigna y la Safor.
       Durante toda la semana me había fijado dos objetivos: el Penyalba y el Montduver. Hoy tenía dos problemas: el tiempo y la falta de tiempo. Un día más, el cielo parecía infectado por un virus informático, un auténtico “troyano” que va destruyendo todas las fechas que nos marcamos, en esta última parte del año, para rendir culto a la diosa montaña. A mediodía tenía que estar obligatoriamente de vuelta en Valencia, asi que sin perder ni un solo minuto y con el impermeable en la mochila, dejé atras Simat para remontar a buen paso el barranco de la Font de Escudella.
De 2008_03_27 Sierra Corbera 2
       Dos perros presentaron sus armas y me rindieron honores al atravesar la finca particular por donde accedes al precioso barranco, rodeado de mares de naranjos que, como pude comprobar, van coloreando sus frutos a medida que vas cogiendo altura, no se si por el sofoco del desnivel. Cuesta creerlo, cuando ya conoces bien este castigado macizo por los incendios y la mala mano del hombre, pero sorprende encontrar en las umbrias de su parte norte, vestigios de frondosa vegetación, que dan testimonio de lo que en algún día, todo esto fué y prácticamente se ha perdido. Todo un baño de frescor y humedad donde nace un precioso río de piedra, el fascinante sendero de herradura del “antic camí de Foies”, en perfecto estado, por donde asciendes, casi levitas, camino de una de nuestras grandes montañas: el Montduver.
De 2008_11_01 Camí de Foies
     Tal era la belleza que me envolvía, que uno no sabía si mirar al frente buscando el paso natural de los cintos que me rodeaban, o al suelo para no acabar tropezando,
De 2008_11_01 Camí de Foies

     o  girando la cabeza para no perder ni un detalle del grandioso escenario que abajo iba quedando.

De 2008_11_01 Camí de Foies

     Enmarcado por el paisaje que se adivinaba entre las rocas que cerraban el barranco, aquello asemejaba un pase de diapositivas. Tan pronto tenías encuadrado Benifairó y la Serra de les Agulles, como andabas cuatro pasos, y en un encuadre similar ahora tenías el Monasterio. Seguías caminando unos metros y ya te habían cambiado la foto: ahora encuadrado tenías a Simat y la montaña del Toro.

     Camino del alto de la Sardina y siempre con el ojo en el reloj, decidí desviarme a la Font Nova por el Camí del Royaltí. Mientras echaba un bocado recibí una maldita llamada. Esta vez no era el troyano del cielo el que atacaba el ordenador de mi cerebro sino el virus de la atención familiar. De nuevo, una vez más, a los pies del Penyalba tenía que abandonar. Esta vez, la del Penyalba, era una mirada de compasión. Atravesé el paraje de Les Foies rodeando la montaña por su parte baja, en busca de la Font del Cirer. En este bonito rincón juré que iniciaría la proxima vez la travesía integral por la cresta del macizo. Aceleré de tal manera el paso que todos los perros de la Valldigna salieron a animarme en los márgenes del camino, como un ciclista escapado del pelotón. Y me dirigí al Camí de les Arcades, que tanto me había gustado la otra vez.
De 2008_11_01 Camí de Foies
      No me importó abordarlo tan solo quince días después de haberlo conocido. Además, soy de los que piensan que no conoces bien un camino hasta que, además de subirlo, lo has bajado también.
      Descendía haciendo balance del gran trabajo que ha realizado en esta zona el Centre Excursionista de Tavernes. No he visto en este sentido nada igual. Decenas de caminos bien señalizados que llevan a mil y un sitios por mil y un caminos. El marcado de pintura y los postes señalizadores de madera están en perfecto estado hasta en el más perdido rincón. Sin apenas información previa puedes plantearte abordar cualquier objetivo montañero que en ninguna otra parte te cuidarán con tanto mimo y nadie habrá pensado con tanto esmero en tí.
De 2008_11_01 Camí de Foies
     Distraido con este pensamiento volví a centrar los ojos en el camino y no podía dar crédito a mis ojos: “¡Mira si se lo montan bien que hasta me han puesto una alfombra roja en el camino“. Acabé riéndome de mí mismo por mi miopía. Resultó ser el efecto visual de cientos de madroños maduros despojados de sus desnudos árboles por la fuerza de las recientes lluvias y que inundaban hasta el ultimo resquicio del camino. Y como una asociación de ideas, seguí bajando, sonriéndome, en complicidad conmigo mismo, mientras recordaba lo que era capaz de hacer con los amigos hace veinte años, en Madrid, con el curioso licor de este fruto que allí se vende en las bodegas. La fija mirada de un perro extraviado me devolvió a la realidad. Pero, éste, libre de sus cadenas, parecía haber recuperado toda su nobleza canina. Se empeñó en acompañarme hasta Simat y curiosamente solo se detuvo un par de veces, justo cuando me disponía a atravesar los dos acueductos que cierran el precioso camino del barranco. No me creeréis, pero en esas dos veces se puso a ladrar sin ninguna rabia mientras movía la cabeza de lado a lado, una vez hacia mí, otra hacia “les Arcades“. Pronto caí en la cuenta que trataba de ladrarme una parte de nuestra historia ilustrandome sobre el uso que los monjes del Monasterio dieron un día a estos monumentos.
De 2008_10_18 Simat – Barx

     Pensaba que me seguiría hasta el pueblo, pero al ir a abandonar el paraje, me lanzó un par de ladridos y se dió la media vuelta camino arriba. Le desee mucha suerte en su oficio de guía canino y le recorde en voz alta que si subía hasta les Foies, allí tendría mucha faena con los de su especie.

De 2008_10_18 Simat – Barx

     Abandoné Simat por la preciosa carretera que sube a Barx a través del Coll de la Visteta. Ensimismado por las poderosas panoramicas de la Valldigna, unas veces a tu izquierda, otras veces a tu derecha, dejé deslizar la mirada de mis ojos, en interminables travellings, para que acabaran cruzandose con otros inesperados. La cueva de la Galera y la cueva de les Malladetes semejaban los ojos bizqueantes del Penyalba.

     De repente una gran roca cayó sobre una de las cuevas. ¡Debe haber cedido a causa de las últimas lluvias” me dijo la razón.
“No, Paco, es el Penyalba… ¡que te ha guiñado un ojo!”, me dijo el corazón.
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     Tenéis un pase de diapositivas picando en la foto de abajo:

Camí de Foies – Camí de les Arcades

7 comentarios en “Simat de la Valldigna: Camí de Foies – Camí de les Arcades

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