Simat de la Valldigna – PR CV 51- GR 236 Camí de Burros – Camí Vell a Barx

De Simat – Barx: Camí de Burros – Camí Vell
     No se si me puedo considerar un agnóstico. No tengo muy claro el concepto. ¡Ateo si lo soy!, de eso estoy seguro. Y no creo en seres superiores, ni en la astrología, ni… ¡a veces ni siquiera en la bondad de la condición humana!… pero hay veces, en que te surgen dudas, sobre todo cuando detectas que no sé qué extrañas paradojas se dan que todo parece confabulado contra tí.
    No se que pensaría de todo esto Howard Carter, el célebre egiptólogo que descubrió la tumba de Tutankamón, suceso que generó la más famosa de las maldiciones. La cosa está en que en julio nos dirigimos a tierras de Teruel creyendo haber encontrado un verdadero tesoro escondido: el barranco Palomarejo (no confundir con el Palomarejas, junto al embalse de Benageber y que tantas alegrías nos ha dado). El caso es que aquello fue toda una expedición, sin apenas referencias, y lo que prometía ser un gran descubrimiento, no fue en realidad el tesoro que buscábamos, aunque, eso si, casi acaba siendo nuestra tumba. Tuvimos por primera vez dos heridos en caídas y hubo que salir por piernas en una penosa subida improvisada en lo que parecía una dificil escapatoria. Tres días después me abrí la cabeza en un absurdo accidente doméstico. Graves enfermedades familiares y estudios me hicieron casi colgar las botas. Lo cierto es que desde entonces no he podido hacer una buena ruta en condiciones.
De Simat – Barx: Camí de Burros – Camí Vell
     Y llego septiembre con su vuelta al cole senderista. Y allí estaban todos, caminantes y montañeros, en fila ante las maestras montañas. Alguno  también berreaba porque se le había acabado la diversión acuática del verano y empezaba el esfuerzo de la subida. Pasaron lista y yo no estaba.     Alguno tuvo la delicadeza de disculparme: “si ese no ha venido, enfermo tiene que estar ó algo muy malo le ha sucedido”. Gracias por dar la cara por mi, algo de todo eso hay, pero no te preocupes, tengo todos los deberes hechos y creo que acabaré el año con muy buena nota. !Esfuerzo por mi parte no va a quedar!
   Y en todo esto iba pensando el otro día cuando por segunda vez en poco tiempo intentaba abordar el macizo del Montduver. Hacía un mes, el mar nos había caído encima en el camí de Les Foies. En los treinta siguientes días, otros malditos, los hombres del tiempo, se me han antojado como esos compañeros de colegio gamberros, que te tentaban continuamente para que no acudieras a clase… “¡Quedate en casa este sábado!”… “va a llover mucho y en la cama estarás mejor”… “echan un buen partido en la televisión”…
   Como diría el bueno de Fernando Fernán Goméz, ó el entrañable Jose Antonio Labordeta en aquella ocasión en el Congreso…: ¡váyanse a la mierda! Como éste ultimo, cogí la mochila y allí que me planté. La subida por Xeresa ya la conozco, por el camí de les Foies ya lo intenté el otro día. ¡Hoy subiré por el Barranc del Cirer!
De Simat – Barx: Camí de Burros – Camí Vell
     Fue llegar a Ximat y ya se había nublado el día. No se que pasa, es decir la palabra “Montduver” y ponerse negro el cielo. Me recuerda aquel inolvidable gag del “Jovencito Frankestein” cada vez que nombraban al ama de llaves del castillo. De hecho, hoy luce un sol esplendido y ha sido escribir en el ordenador “Montduver” y una nube que ha salido desde nadie sabe dónde ha interrumpido los rayos de luz que entraban en mi habitación. Esto duele como la navaja de Buñuel.
    Alguno hubiera decidido tomarse un cafetito y dejarlo para otro día. Pero yo, más cabezón que un niño caprichoso, me dirigí a las últimas casas del pueblo. Justo en la parte contraria del Monasterio, a la falda de la montaña del Toro, nace un camino señalizado como el Prv-51 (en realidad uno de sus diversos ramales al Montduver) que en principio coincide con el trazado del sendero gr-236, llamado “la ruta dels Monestirs“. Luego, si me queda un ratito, os hablaré un poco de este sendero. Nuestra ruta pronto se bifurca a la izquierda y busca la carretera que sube a Barx, en busca del barranco del Cirer. En una curva de la carretera nace el precioso sendero que te sube en poco menos de una hora a la font del Cirer. Esta delicia de camino también es conocido por el camí de Burros y por el camí de les Arcades, ya que nada más iniciar el sendero te encuentras un par de acueductos en muy buen estado y que en su día diseñaron los monjes del Monasterio para bajar agua desde la font del Cirer; nada que ver con construcciones romanas como he leido a algún internauta despistado.
De Simat – Barx: Camí de Burros – Camí Vell

     Rápidamente el camino toma altura y en mil lazadas te conduce hasta la fuente citada, mientras a tus espaldas se va abriendo el grandioso paisaje de naranjos de la Valldigna. Yo tuve que imaginarlo porque ya lo conocía desde la carretera, pues cuando ya había superado los trescientos metros de desnivel la niebla se empeñó en practicar senderismo y parecía seguirme a todas partes. Era grata la compañía y endulzaba con su frescor la permanente subida, aportando un halo de misterio al macizo y la montaña del Toro. Pero al llegar a la Font del Cirer, desbordante de agua que invadía la carretera por las últimas lluvias, el paisaje se disfrazó y presentó la peor de sus caras. Las nubes, por encima de la niebla, tenían aspecto de pocos amigos y aquí ya sabemos como se las gastan en algunas ocasiones (casi seiscientos litros por metro cuadrado en los últimos días).

De Simat – Barx: Camí de Burros – Camí Vell
     Me quedé mirando al Penyalba, el primero de mis objetivos. Y el Penyalba se me quedó mirando a mí´: un tío solo, cuarentón y con la que está cayendo. Y más vacilón que el cantante de los Burning me espetó un “¿qué hace un chico como tú en un sitio como éste?”.
   Nunca una montaña me había hablado así. Me batí en retirada como al que le dan calabazas y, con la cabeza gacha, me bajé a Barx. Me parecía como que todo el pueblo iba a mirarme y a darse cuenta de lo que me había sucedido. Me dió tanta verguenza que, antes de entrar en las primeras calles, huí hacia el Avenc de la Donzella. Con casi un palmo de agua en las calles de los chalets próximos a la Puigmola, una orquesta de perros se encargó de hacerme más distraído el camino. No lo hacían mal pero uno de ellos casi que se hubiera podido dedicar al heavy metal. El delicado paraje engulle las aguas de la hoya de Barx para acabar orinandolas a la Valldigna, dando vida al río Vaca, la Fontarda y un montón de acuíferos más en Simat.
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     Superado el coll de la Visteta y siempre siguiendo las indicaciones de la ruta dels Monestirs el sendero busca el antiguo camino de comunicación de los vecinos de Barx y Simat, quizás por la parte menos vistosa del macizo. Una conducción de aguas se interpone cientos de veces en el zigzagueante camino entorpeciendo el plácido caminar. ¡Qué diferencia entre la moderna tubería, todo un atentado a las insuperables vistas aéreas del valle, y la armonía de los acueductos de la mañana, que, para un mismo fin, idearon hace siglos los monjes del Monasterio.
De Simat – Barx: Camí de Burros – Camí Vell
     Por cierto, había dicho que si me quedaba tiempo, hablaría un poco del GR-236, la llamada Ruta dels Monestirs. No lo conozco lo suficiente y no quisiera ser injusto pero ¿qué queréis que os diga?. Lo que conozco no me acaba de convencer y mira que yo necesito poco. En la mayor parte de la Valldigna y la Marxuquera, que, repito, es lo poco que conozco, transcurre sobre todo por asfalto, y no siempre se ha trazado por las partes más interesantes. Cuando uno observa el entorno por el que transcurre y por donde, lamentablemente, podría haberlo hecho, la verdad es que me resulta, cuanto menos, decepcionante. Me podréis decir: “eso es por que no lo has andado todo”. Seguro, que tenéis razón, pero tampoco me he caminado todo el GR-7, el GR-10,el GR-36 o el GR-92 y con lo poco que he visto me he puesto enseguida a cien. Tendré tiempo de conocerlo en su conjunto y ser más estricto en mi juicio. Además, es curioso, pero con el poco tiempo que lleva inagurado y ya se encuentra en estado de pésima señalización a la salida de Simat. Me encontré a un alemán perdido al que le debí parecer su angel de la guarda. Se había propuesto andarlo por completo hasta Gandía. Pude ayudarle y orientarle en el camino, pero se me olvidó el lunes siguiente mirar en los periódicos si, al final, no lo hubiera tenido que rescatar la guardia civil.
De Simat – Barx: Camí de Burros – Camí Vell
     Llegué a Simat y milagrosamente no me había llovido. Me quedé mirando el cielo negro y de reojo al puñetero Penyalba. Recordé la frase que me había soltado y los meses que hacía que no había podido subir una sola montaña. ¡A saber cuando podré volver a intentarlo! La rabia de la lluvia y el día perdido me hizo enrojecer de furia y en la Font Gran sorprendí a todos con un doloroso alarido:
            “¡Qué he hecho yo para merecer esto!”
De Simat – Barx: Camí de Burros – Camí Vell

Tenéis un album de fotos de la ruta pinchando en el recuadro de la foto de abajo:

Simat – Barx: Camí de Burros – Camí Vell

Podéis completar esta crónica con el resto de las que he realizado por la zona, algunas realmente espectaculares:

https://acelobert2010.wordpress.com/tag/valldigna/

6 comentarios en “Simat de la Valldigna – PR CV 51- GR 236 Camí de Burros – Camí Vell a Barx

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