El Benicadell – Ràfol de Salem

De 2008_02_16 El Benicadell
¡¡¡El Benicadell està cremàntse!!!
Estaba pasando unas obligadas vacaciones familiares en Benisoda, un pequeño pueblo muy próximo a Albaida. Consumía mi apática abulia adolescente delante de un lamentable programa de televisión cuando entró en la sala mi prima dando voces: ¡¡¡El Benicadell està cremàntse!!!
Más que nada por matar el aburrimiento salí a la terraza junto al resto de la familia y escuché sus lamentos delante de un inmenso resplandor rojo. Por entonces aún creía en Dios y pensaba que había creado las montañas para decorar la monotonía del paisaje. La montaña más alta que había subido era la rusa de la feria de Navidad en el cauce del Turia en Valencia.
¡No derramé ninguna lágrima por el Benicadell!
De 2008_02_16 El Benicadell
Todo esto me vino a la cabeza el sábado cuando estábamos acabando la extraordinaria ruta que nos había ocupado el día. Habíamos subido por los maravillosos bosques de la Serreta y el Portet de Ràfol hasta alcanzar la más grandiosa de nuestras montañas, mi montaña prohibida y luego diré porqué, y ahora, emocionado, atravesabamos una de las zonas que entonces se quemaron. Con la excusa de hacer unas fotos me aparté del grupo y allí, retrasado unos cientos de metros, lloré, lloré todo lo que entonces no fui capaz.
Lloré y pensé en la inmensa suerte que habían tenido los montañeros que nos precedían en generaciones y que habían conocido este magnífico lugar en todo su esplendor. Aún fuí mas lejos y envidié a Cavanilles que ascendió hace doscientos años y que conmovido por la emoción escribió una de sus mejores páginas en tan idílico lugar.
De 2008_02_16 El Benicadell
Le tenía muchas ganas a esta montaña. Un viejo compañero de aventuras me había metido el miedo en el cuerpo. Conocedor de mi problema con las alturas me dijo: aquello es fabuloso pero hay un paso aéreo que no sé si serás capaz de superar. Aquello me marcó profundamente. Siete años llevo subiendo montañas y siete años llevaba esquivando el Benicadell. Todos los colegas de la montaña que he ido conociendo me decían lo mismo: Coño, pero un tío como tú ¿aún no ha subido nunca el Benicadell?
El año pasado empecé a hacerme la idea. Cogí el coche y le dí la vuelta completa a la montaña. Es algo que pocas montañas se dejan hacer pero ésta, descolgada de los grandes mazizos de su alrededor, admite que la admiren en su poliédrico relieve. ¡Cuán distinta es según desde donde lo hagas! La observé bien y decidí que si algún día lo intentaba subiría por Ràfol con sus inmensos bosques. Si había sido capaz de superar el barranco del Infierno y algunas otras situaciones complicadas ¿no iba a ser capaz de subir a esa cima?
De 2008_02_16 El Benicadell
Hace unos días repasé mis libros de Cavanilles, algo que simpre hago cuando preparo una ruta y me encontré con la sorpresa de que él también lo había hecho desde allí. La verdad es que era de admirar la decisión de este hombre porque cuando uno observa el desnivel que hay que superar y más en esta calida tierra, no era de lo más afortunado decidirse un ocho de agosto. Encima escogió de guías a cuatro cabr..(pitido) del pueblo que lo llevaron por atajos y pasos por lo visto bastante delicados, seguramante por su parte sureste. Pero me encantaron sus últimas palabras desde la cima “Es más facil sentir que explicar la sensación gustosa que excitan a un mismo tiempo la multitud y variedad de objetos que se presentan”. Despúes de haberlo hecho no puedo estar más de acuerdo.
De 2008_02_16 El Benicadell
Guiados en esta ocasión por las notas de Esteban Cuellar (te estaré eternamente agradecido) nos dirigimos a la ermita de Sant Blai en Ráfol donde da comienzo el camino de los dioses,  ¡la variante cuatro del PRV 213!.
No hay tregua para calentar las piernas. Desde el primer metro te recibe la Serreta de Ràfol con sus empinados caminos a través de un glorioso bosque que a algunos nos recordó los mejores momentos de Espadán. ¡Cuanta belleza y que maravillosa debía ser toda la sierra cuando aún no se había quemado! Hago un llamamiento a todos los senderistas internautas que piensen subir al Benicadell a que se decidan a hacerlo por aquí y, si ya han subido pero lo han hecho desde Beniatjar, Gaianes o Adzaneta, que lo vuelvan a hacer desde aquí. Nos estarán inmensamente agradecidos. Por mucho que crean conocer el Benicadell no lo habrán hecho enteramente hasta que no nos hayan imitado. No he hablado en serio más en toda mi vida. ¡Aquello es de película! Como decía mi amigo Jose Luis “esta es una ruta de las que hacen afición”. Cuando superas el Portet, el Benicadell se presenta ante los ojos en toda su dimensión. Dices ¡madre mía!, ¿ahí tengo que subir yo?.
De 2008_02_16 El Benicadell
El encantador paraje de les Planisses te recuerda los mejores paisajes pirenáicos. Tras unos cientos de metros de pista nace a la izquierda el soberbio sendero de subida a la cresta. En realidad este camino, que es el que usaban para bajar la nieve de los neveros, no nace o muere aquí, sino que las pistas han destruido a esta altura su trazado, que se recupera un poco después para bajar a Beniatjar o Ràfol de Salem.
Nunca he conocido una gran montaña que se deje subir tan bien como ésta por el extraordinario diseño del sendero para superar los gigantescos paredones que se nos presentan. Toda la Vall d’Albaida queda a tus pies como una inmensa fotografía aérea. En media horita ya estábamos en el cordal de la sierra y relajados en la preciosa nevera.
De 2008_02_16 El Benicadell
No quise mirar al sur y me guardé la vista para cuando llegáramos a la cima. Y hacia allí se me fue la mirada: la cresta final hasta la cima se presentaba como la proa de un inmenso barco, el Titanic me pareció a mí. Había llegado el momento de la verdad y hacía allí dirigimos nuestros pasos. El terreno cada vez se estrechaba más y ya andabamos sobre la roca desnuda. Sabía lo que me iba a encontrar y no paraba de dar vueltas a si lo conseguiría. Algunas trepas fáciles y por un momento pensé en si mi antiguo colega no habría exagerado. Y de repente lo ví: si, aquello era como me lo había contado. Diez metros para llegar a la cima y el inmenso vacío a ambos lados. Empecé a sudar como la madre de Sinchán y me senté en la roca a relajarme. Siete años en la montaña y había dado con mi talón de Aquiles. No sería capaz. Mi amigo Jose Luis se ofreció a ayudarme y juntos arrancamos la flecha del talón. ¡Que inmensa felicidad! ¡Ya estaba en la proa del Titanic!. Mi amiga Ana apoyada en el pilón del vertice geodésico emulaba a Kate Winslet en la famosa escena de la película mientras cantaba la conocida cancioncita. Pero fatal para ella, allí nadie dabamos la talla de Leonardo Di Caprio para abrazarla.
De 2008_02_16 El Benicadell
Los vientos no tenían su mejor día y la bruma apenas te dejaba divisar tus montañas favoritas. Solo pude saludar al Montcabrer y la Mariola, el circo de la Safor, la Foradada y el barranco de la Encantada. Ni el Montgó, ni el Montduver, ni Aitana acudieron a la cita y apenas pude intuir la presencia de la Serrella. Pero el momento era tan grande que ni ese inconveniente manchó el inmaculado día. Cuando bajabamos recordé que con la emoción se me había olvidado fotografiarme en la cima. Quise volver solo pero alguien me agarró de la camiseta y se ofreció a acompañarme otro día. De espaldas a él me quedé mirando a la cima: por supuesto que volveremos, yo me apunto a hacerlo cada año y lo volveremos a hacer desde Ràfol, y desde Beniatjar, y desde Adzaneta, y desde la Covalta, y desde Gaianes, y desde el Port de Salem, y desde… Caí en la cuenta de que no había reconocido la voz de quien se había ofrecido a volver. Me giré y cual fue mi sorpresa: era mi amigo Cavanilles, que me guiñó un ojo y volvió a decirme aquello de “Es más facil sentir que explicar la sensación gustosa que bla, bla, bla…” mientras echaba a andar camino abajo.
De 2008_02_16 El Benicadell
Si pincháis en la foto de abajo tendréis acceso a un buen pase de diapositivas:
2008_02_16 El Benicadell
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20 comentarios en “El Benicadell – Ràfol de Salem

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