Tárbena – Casa Pinet – PR CV 145

De Tárbena (prv’s 145 y 146)
Para los que ya no salimos de noche ir a la Marina es como ir de fiesta. Puedes beberte sus ríos, fumar su oxígeno, encantarte con el ambiente montañero y hasta acostarte con alguna de sus montañas. Cuando atraviesas el tunel del Mascarat la vista de los valles de Altea, Callosa y Guadalest es de las que te suben la adrenalina.
  La sensación que recibe el montañero es como la del putero que visita el barrio chino de su ciudad. La provocación viene de las dos aceras de tu camino: La Helada, Aitana, el Ponoig, Puig Campana… a tu izquierda, te muestran todos sus encantos. A tu derecha intentan seducirte la Serrella, la Xorta y la dulce y delicada Bernia, mi preferida, la que más veces me ha arrastrado, aquella que una vez fue capaz de llevarme al cielo y desde allí, por si no tenía bastante, me presentó a su mejor amiga… menos agraciada, mas bajita, pero de las que acabas enamorandote: Tárbena.
De Tárbena (prv’s 145 y 146)

Tárbena no tiene una montaña que la distinga, es más, está situada a la solana de la sierra del Carrascal de Parcent (una sierra que ya había perdido su famoso carrascal incluso cuando llegaron las tropas de Jaime I, tal fueron las consecuencias de una tala excesiva, asi como posteriormente el carboneo intensivo y los incendios…), pero Tárbena tiene dos cosas excepcionales: una es que es un auténtico nido de aguilas, un precioso balcón a todas las montañas de la Marina, y otra es…Casa Pinet.. pero de ello, ya hablaremos más tarde.

De Tárbena (prv’s 145 y 146)

Habíamos barajado varias opciones para poder acabar antes de la comida y una era la opción más cañera, que suponía alargar excesivamente el kilometraje de los coches: El Castell de la Serrella, entre la Serrella y la Xortá, pero eso hubiera comprometido la hora de finalización. Al final nos decidimos a realizar una ruta circular que recorre los parajes de Tárbena y que esta señalizada (es un decir) como el PRV 145. En mi opinión y creo que esta vez hubo quorum, no es una ruta interesante para el montañero, y eso que el contínuo sube y baja a más de uno le rompió las piernas. El primer tercio que se asoma a los miradores naturales del Pas Tancat es muy interesante y con momentos realmente espectaculares: preciosas las vistas de Aitana, Puig Campana y sobre todo el pico Aixortá.

De Tárbena (prv’s 145 y 146)

Admirable es también la senda mulera soportada sobre muretes de piedra que construyeron los moriscos, antes de huir hacia la muerte o al destierrro al muy cercano Cavall Verd (uno de nuestros próximos objetivos). Esta senda finaliza en una pista donde a mi juicio se debe dar por acabada la caminata. El resto de la ruta es un rompe piernas por pistas y senderos destrozados por el agua, que no tiene a nuestro juicio ningún interés montañero, salvo ser un perfecto mirador de la sierra Ferrer y el impresionante tajo del Pas dels Bandolers (también uno de nuestros próximos destinos). Además, la señalización es pesima y sin el mapa y las notas que traía copiadas de Esteban Cuellar, esta ruta no la sacas ni de coña.

De Tárbena (prv’s 145 y 146)

Pero nos quedaba lo mejor, aquello había sido un “coitus interruptus” o una “eyaculación precoz”. Y que mejor que arreglarlo que con una buena comida. ¡Y en qué lugar!. Casa Pinet es una isla en el océano del pensamiento único valenciano, un lugar perdido en las tormentas de los anhelos de la civilización por construir un mundo mejor. El entrañable señor Pinet, de origen mallorquín, como su pueblo, y nieto de un famoso bandolero, ha construido un refugio gastronómico, quizás pintoresco, pero capaz de sacar de las lagunas de tu memoria lo mejor de tu persona. En el turno de las 13 horas tenían cita los de las “Brigadas Internacionales”. A las 15 horas los “que bajabamos del monte”.

De Tárbena (prv’s 145 y 146)

Fue una delicia comer junto a Dolores Ibaurri, Alberti y Willy Brandt. En otra mesa Paco Ibañez, Carrillo y hasta el Ché. Allí todo el mundo se sentía cómodo ( y como decía el señor Pinet, el que no se sienta a gusto que no se quede, que no le echaremos de menos) y las conversaciones se encendían hasta el apasionamiento.

De Tárbena (prv’s 145 y 146)

     Tras los carajillos, con las últimas luces del día dorando la preciosa silueta de Bernia sobre los tejados de Tárbena, cuatro siluetas con mochilas apuraban las últimas cuestas del pueblo, cantando a viva voz aquello de:

          “Arriba parias de la Tierra,

          en pié, famélica legión…”

De Tárbena (prv’s 145 y 146)

Si queréis ver el album de fotos de la ruta, pinchad en el recuadro de abajo:

Tárbena (prv’s 145 y 146)
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5 comentarios en “Tárbena – Casa Pinet – PR CV 145

  1. El entrañable sr. Pinet nos tomó el pelo. Porque de nieto del gran bandolero nada de nada. El gran bandeloro era tío de su abuelo, osea que la familiaridad es muy lejana. Menú de filón ha encarado el Jeroni ese… Que pregunten a la familia directa del bandolero y les darán opinión de Jeroni

    • Bueno, he de reconocer que a mí, personalmente, había algo que no me cuadraba… pero lo pasamos tan bien que tampoco le dí más importancia. Aún así, la crónica es de hace más de seis años y entonces nosotros quedamos satisfechos con la comida. He vuelto en posteriores ocasiones en mis visitas a aquellas montañas pero solo me he detenido a tomar café. De todas formas esto me recuerda aquella película de John Ford: “El hombre que mató a Liverty Valance” Me quedo con la última escena y la última frase: “Cuando la leyenda supera a la realidad… ¡hay que imprimir la leyenda!” Un saludo y gracias por dedicarme una parte de tu tiempo.

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