Chulilla – Los Calderones y el Alto de la Cruz

De 2007_10_09 La hoz de Chulilla

Aquello podía parecer un ejemplo de voyeurismo. Admirabamos la grandeza de los poderosos cortados y, bajo nuestros pies, en el magnífico mirador natural junto al refugio, al fondo del abismo, correteaban algunos individuos como pequeños enanitos, junto al Charco Azul. La magnífica acústica de los grandes paredones recordaba a la de los mejores teatros romanos: podíamos escuchar hasta la más intima de las conversaciones y hasta me pareció oir el sonido que producía alguien que se rascaba la nariz.

De 2007_10_09 La hoz de Chulilla

Un poco avergonzados por esos instantes robados a algunos desconocidos decidímos iniciar el camino, aveces claro, aveces intuido, que bordeaba el desfiladero que se levantaba a unos doscientos metros sobre el río. Varias veces tuve que sobrecogerme al vértigo de la caida libre cuando deslumbrado por la grandeza del lugar necesitaba disparar mi cámara más rápido que Wyatt Earp. Tal era la urgencia que me pedían los ojos ante un espectáculo tan sobrecogedor. Y sobrecogedor era recordar las palabras de Cavanilles cuando describía las peripecias que pasaban en este lugar los antiguos gancheros, aquellas personas que se dedicaban a bajar los troncos de los árboles desde las tierras de Moya hasta Valencia. Entonces no habían pantanos que retuvieran las aguas y el río bajaba con toda su bravura encontrando en este paraje el momento más peligroso de la travesía: la estrechez de los parajes de Los Cinglos y el Salto, producían remolinos que hacían cruzarse los troncos y crear diques que impedían la circulacion del resto de la madera. Había que dinamitar y para ello bajaban con sogas, jugandose la vida en la bajada o trás la explosión, cuando los troncos, empujandose por la fuerza de las aguas y liberados de la retención, salían disparados y no respetaban ni a sus libertadores.

De 2007_10_09 La hoz de Chulilla
Ahora, el río discurre mansamente por la larga y estrecha hoz y se nos ocurre que remontarlo desde el pueblo hasta la presa de Loriguilla podría ser una extraordinaria travesía para el próximo verano.

   Cruzamos el barranco de Losa y nos recibe el encantador pareje de los Calderones. Ya me imagino el arrebatador impulso del amigo Manolo ó del amigo Tomás con sus enloquecidos saltos desde las altas rocas a las profundas aguas embalsadas en este punto.

De 2007_10_09 La hoz de Chulilla

La senda nos obliga a apartarnos con tristeza del agua para avanzar por espesos matorrales, ya que continuar por los bordes del los acantilados se hace impracticable. Camino de la Pedriza creíamos que ya no podrían aguardarnos más emociones. De repente el río hace una nueva revuelta a los pies de la Punta y… ¡cuanta belleza! ¡aquello ya no me cabe en los ojos! ¡no soy digno de describir aquello! Id y verlos vosotros mismos. Nosotros volveremos y lo haremos por arriba y por abajo, por la izquierda y por la derecha. ¡Yo no me quedo sin conocer un palmo más de todo aquello!.

De 2007_10_09 La hoz de Chulilla
Tenéis un pase de diapositivas pinchando en la foto de abajo:
2007_10_09 La hoz de Chulilla

Y volví,¡vaya si volví!, puede que Chulilla no nos aguarde con jornadas maratonianas de senderismo pero aveces no es necesaria una novela cuando solo se quiere contar un cuento y Chulilla… ¡Chulilla, puede contarte un montón de pequeñas historias maravillosas!
Os dejo las fotos del sendero que te lleva desde la plaza de la Baronía al Alto de la Cruz.

Chulilla – Alto de la Cruz
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2 comentarios en “Chulilla – Los Calderones y el Alto de la Cruz

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