Pedralba – El cañón del Bajo Turia

De 2007_01_28 Cañón del bajo Turia
    Hay a quien se le hace una montaña levantarse por las mañanas…hay quien tiene una montaña en su casa… y hay quien definitivamente se ahogó en las aguas estivales de A Cel Obert. Hay quienes amamos tanto la montaña y la necesitamos tanto que nos sentimos orgullosos de no traicionarla y ella, agradecida, siempre te colma de tus mayores deseos.
  Solo tres supervivientes nos presentamos a la cita, una excursión de las que podríamos considerar “menor” pero con todo el encanto que, aveces, tienen las cosas pequeñas. El Turia, cuando parece que ya ha dicho todo lo que tenía que decir en los últimos cañones de Chulilla y Gestalgar, te regala el divertimiento de sus rápidas aguas en Bugarra y antes de ir al paredón a ser descuartizado en las huertas de Valencia, pide su último deseo en tierras de Pedralba: un modesto pero largo encañonamiento, que, generosamente, sin apenas asomar sus aguas, comparte con todos los que, sin apenas esfuerzo, quieran disfutar de este encantador paraje.
De 2007_01_28 Cañón del bajo Turia
No aburriré detallando la ruta, que mucho mejor podéis consultar en la propuesta que Esteban Cuellar describe en su libro sobre cañones y ramblas de la Comunidad Valenciana.
   Como quien no quiere la cosa, por su cercanía y por la puntualidad largamente exigida, a las nueve ya estábamos andando. Pronto el sendero busca la roca al encuentro con las aguas del Turia. Pero con la timidez que exhibe el río en estas tierras apenas se dislumbra éste  entre tuneles de carrizos, pinos y paredes naranjas y grises. Entre bosques pronto alcanzas su ribera hasta que en unos cuatro o cinco kilómetros te obligas a iniciar un buen repecho a la izquierda. Y allí en lo alto de “El salto del lobo” la ruta te regala una buena panoramica de la Serranía y de todo el tajo formado por el río. Desgraciadamente, hace casi un par de años hubo en los alrededores un incendio que, me averguenza decirlo, serviría de ejemplo como muestra de un antes-después: una primera parte del cañón y la montaña, con la poderosa belleza de sus bosques y el navajazo traicionero de la parte quemada.
De 2007_01_28 Cañón del bajo Turia
Los animos se fueron “encendiendo” con la delicada bajada y la conversación se fue enriqueciendo con el sol ardiente. En un alto del camino nos esperaban Kurosawa, Fellini, Almodovar. Y luego Harrison Ford, Jennifer Connelly, Salma Hayek y hasta Rossy de Palma…
    Y luego, en otro largo descanso junto al río, se nos unieron Tolkien, Conan Doyle, Dashiell Hammett, Juan Cobos Wilkins, Perez Reverte, y un montón de nuevos amigos. ¡Qué lujo poder caminar con todos esos acompañantes! ¡Riete tú de las tertulias del bar de debajo de mi casa! Estábamos tan a gusto hablando que hasta se nos olvidó hacer fotos del camino y la página se tendrá que conformar con las que hice el invierno pasado. ¿Que también hice pocas entonces? Pues chico, es que ya tuve esa maravillosa experiencia aquella vez y bien que me la callé como una sorpresa añadida a esta preciosa ruta.
   Y emocionante fue, con un buen granizado en las manos en las plazas de Pedralba, citarse con todos ellos para nuestra próxima salida. Nos vemos en los próximos puentes de octubre.
De 2007_01_28 Cañón del bajo Turia

Os dejo un pequeño pase de diapositivas de la ruta:

2007_01_28 Cañón del bajo Turia

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