Planes – El valle de la Encantada

     Presentación:

De 2007_06_02 La Encantada

     El calor ha llegado y con él viene el momento más esperado del año…

¡Ya es verano en A Cel Obert!

      Tras el ritual del bautismo estival en las pozas del Mijares, comenzamos las rutas acuáticas. Aunque tenemos la inmensa suerte de vivir en una Comunidad de las más montañosas de España no podemos decir lo mismo en cuanto a ríos que faciliten las rutas veraniegas. Pero hemos tenido una estupenda primavera de lluvias y algunos magníficos parajes nos están aguardando con sus aguas para hacer más agradable “el camino”.

     Y empezamos con una ruta corta pero espectacular.  No olvidéis coger el bañador pero tampoco las botas. Esto hay que currarselo.

     Cuenta la leyenda que cuando los moriscos del poblado de los Llombos (en la actual baronía de Planes) fueron expulsados en 1609, escondieron todas sus riquezas en el valle de la Encantada, dejando al cuidado de este tesoro, para cuando pudieran regresar, a una doncella encantada (de ahí el nombre del valle) y que aún se deja ver una vez cada cien años vagando por sus sendas a la espera de sus amos.
      Y no os lo vais a creer:
¡la última vez que se la vio fue el dos de junio de 1907!
¡qué casualidad!
¡El próximos sábado hará cien años!
     Nos iremos en primer lugar al bonito pueblo alicantino de Planes (a espaldas del embalse de Beniarrés) desde nos desviaremos en dirección a la Vall de la Gallinera hasta la entrada al Vall de l’Encantada, donde dejaremos los coches junto a un enorme estanque natural donde el torrente deja caer una preciosa cascada.
     Estaré atento a no daros la espalda porque ante su visión no me extrañaría nada un acto de traición senderista. No quiero acabar atado y amordazado a un árbol con las botas puestas mientras os entregáis a la lujuria de las aguas. Sabed que voy a ir armado y aunque sea a punta de pistola antes nos haremos la ruta por el valle.
Tranquilos, porque el agua será un buen compañero durante parte de la ruta.
     En efecto, durante la primera parte, nos acompañará todo un rosario de pozas de aguas turquesas y esmeraldas hasta que llegaremos al frondoso rincón del Molí de la Encantada, donde el valle se estrecha y forma un pequeño cañón arrebatador con aguas de pared a pared: el Clot.
     Bajaremos a él y allí inauguraremos los baños. Así podremos continuar fresquitos por un precioso sendero aéreo entre las sierras de Cantalar y de la Albureca hasta llegar a la ermita del Cristo a la que se sube por un bello pero exigente sendero en zig-zag. Desde allí admiraremos una grandiosa vista del Benicadell, de la Mariola y el embalse de Beniarrés y volveremos rodeando la Sierra de Cantalar, víctima de un pavoroso incendio pero que nos regalará vistas excepcionales, como pequeñas pinceladas de acuarelas, de las pozas de la Encantada.
     Aquí sera donde enfundaré la pistola y gritaré:
¡tonto el último que llegue al agua!
De 2007_06_02 La Encantada

Cronica:

De 2007_06_02 La Encantada
      El sábado pasado tuvimos la oportunidad de inagurar nuestras salidas estivales con una sorprendente y fresca ruta. Para ello nos dirijimos a Planes, un bonito pueblo de Alicante muy cercano al lado oeste de la vall de la Gallinera. Para ello hay que desviarse en Muro de Alcoy y por la carretera CV-700, que atraviesa el pueblo, cogerla en dirección Pego. En unos diez kilómetros llegas a Planes. Hay que superar el pueblo hasta llegar al Pont de les Calderes, donde justo antes de llegar, tras una pronunciada curva nace una pista asfaltada que en menos de dos kilómetros te deja en el inicio de la ruta junto al Estanque de la Cascada.
De 2007_06_02 La Encantada
       No hizo falta que desenfundara la pistola para andar porque a nuestra llegada ya se encargaron las frías aguas del estanque de hacer entrar en razón a todos los que deseaban estrenar el bañador asi que rápidamente nos pusimos en ruta para cumplir con los objetivos senderistas.
       Tras dejar los coches junto al inmenso estanque natural seguimos por la pista por la que habíamos llegado, ahora ya de tierra, y que marcha paralela al cauce realizando un amplio arco de 180 grados sobre el lugar que habíamos dejado los coches. Tras dejar atrás la entrada a la Villa Mónica el camino se convierte en sendero que se bifurca en otros tres. Cogimos el del medio y al momento ya estábamos junto a un rosario de provocativas pozas.
      Alguno que no había tomado café casi se lanza de cabeza pero tras convencerlo de que la ruta era corta (en realidad se trató de un par de tortazos) pudimos continuar el camino.
      Almorzamos en un húmedo rincón junto al derruido Molí de La Encantada. Justo allí el barranco agudiza el desnivel y echamos de menos no haber llevado una cuerda que nos hubiera ayudado por unos pequeños saltos de agua que desembocan en el “clot“, un espectacular encañonamiento inaccesible desde las alturas y que nos conjuró para el final de la etapa. El sendero coge altura sobre el barranco hasta que dejas de ver el lecho mientras a lo lejos distingues su final en las proximidades del pantano de Beniarrés. Seguíamos rodeando la sierra de Cantalar hasta que el sendero te aparta del barranco y te lleva a una casa de campo con el nombre de Corralet.
De 2007_06_02 La Encantada
      Nosotros, con el fin de hacer la ruta circular habíamos decidido seguir las instrucciones de Esteban Cuellar en su último libro sobre Cañones y ramblas. En mi opinión hace un planteamiento equivocado. A partir de aquí la ruta se adentra en pistas asfaltadas sin ningún interés paisajístico ni montañero, con el único fin de llegar al punto de partida. Me parece mucho más interesante el planteamiento de Rafael Cebrían en su libro de “Montañas alicantinas” de poder continuar hasta el pantano de Beniarres desde las alturas del barranco. Y es más, y permitidme la licencia, me parece mucho más interesante la propuesta que yo haría, aunque más complicada, y es la de seguir todo el barranco por el cauce, y de eso algo nombraré más tarde.
      El único estímulo senderista que encontramos fue la exigente subida a la ermita de Planes por un hermoso camino de calvario ó viacrucis, una auténtica propuesta de “senderismo para creyentes” en tiempos de Semana Santa. A punto estuve de comentárselo al cura que andaba con sus cosas por allí.
     En fin, que la calor ya empezaba a apretar y empezaron a surgir las dudas:
“¿andamos hasta las pozas o hasta el bar del pueblo a por un par de cervezas?”
      Engañados con la promesa de que había escondido un par de litros en el río a refrescar, el grupo rompió la disciplina y se dejo caer sierra abajo hasta llegar de nuevo a la Encantada.
      A la altura del clot un sendero te baja hasta las aguas. El acceso está complicado por la tupida maleza. A partir de allí giras a la izquierda del cauce y es obligatorio meterse en el agua, pero la Encantada sabe darte la recompensa. Un buen circuito acuático de pozas, cascaditas, trepas por el agua…
A punto estuve de volver a llamar al cura para que nos diera el bautismo estival.
      Después de un par de horitas de nadar y retozar por todo aquello me quedé con las ganas de haber seguido adelante hasta el pantano de Beniarrés. Aquí dejo la propuesta de hacerlo algún día con neoprenos desde el estanque hasta el pantano: la intuición me dice que sería algo inolvidable.
De 2007_06_02 La Encantada
       Pero algunos nos habíamos quedado con la fijación de ir a la busca del Clot. El acceso desde abajo también parecía imposible por lo enmarañado de la maleza, las enredaderas de pinchos, incluso algo de agua estancada (aunque limpia, de eso puedo dar fe).
     Tomás y yo nos fuimos delante intentando abrir camino. De repente, entre la maleza, me pareció intuir la figura de una compañera que se nos había adelantado con el mismo propósito. Pensé:
“será Ana, ó Maria José, ó Paz“.
      Fue acabar de pensarlo y oir, unos metros por detrás de nosotros, la voz inconfundible de Ana con las otras, contándoles la historia de aquel día en que cogió “el tren equivocado”.
      Como tenía los ojos llorosos por la alergia, hice un esfuerzo por aclararlos y enfocar aquella imagen. Lo que sucedió fue increíble: toda la maleza y las piedras cobraron vida tras ella y se apartaron, lentamente, como las aguas del Mar Rojo en la historia de los Diez Mandamientos.
      Cuando todo el corredor se había despejado, Tomás y yo exclamamos unánimemente un
“¡No me lo puedo creer!”
      Ante nosotros se habría un enorme desfiladero inundado de agua de pared a pared.
       Al grito de “Viva Led Zeppelin” nos zabullimos todos de cabeza para recorrer a nado aquel mágico paraje, que se me antojaba el “siq” que dá acceso a la ciudad de Petra. El agua estaba tán fría que nos agarrotaba hasta el último de los músculos pero la fascinación era tan grande que superaba la extenuación del esfuerzo. Fueron unos 50 ó 60 metros inolvidables hasta que, en una curva de la garganta, la vimos: una maravillosa cascada como premio al recorrido, como Petra premia a sus caminantes cuando al final del “siq” descubren la fachada del Khasnè, el templo del tesoro de la vieja ciudad.
      Entonces, por una asociación de ideas, lo entendimos todo: habíamos encontrado a la doncella de la leyenda y nos había mostrado lo que en realidad siempre había guardado…algo que no era precisamente nada material…
 el verdadero tesoro de la Encantada.
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   Abajo tenéis un pase de diapositivas de la ruta:

2007_06_02 La Encantada

     Os dejo también las fotos de una visita posterior al Clot de la Encantada:

El Clot de la Encantada

8 comentarios en “Planes – El valle de la Encantada

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