Buñol – Rambla del Quixal – El Fresnal – Pozas de la Paridera – Yátova

 
Presentación:
      El calor ya empieza a estar presente y hay que ir acondicionando las rutas para que salir a la montaña siga siendo gratificante. En Junio empiezan las rutas donde el agua siempre estará presente. De momento acabamos este mes con una ruta fresca y con final en pozas cristalinas. Se trata de recorrer dos estupendos parajes, no muy conocidos, pero que son toda una caja de sorpresas. Para ello nos dirigiremos a las zonas más remotas de Buñol y Yátova (a unos 20 kilómetros de ambos, casi en término de Requena).
      Dejaremos los coches en el pocico Valentín de Yátova donde encontraremos el GR-7 que nos guiará por tres cuartas partes de la ruta. Por una frondosa pinada llegaremos a las riberas del río Mijares (afluente del Magro, no confundir con el de Castellón) y lo remontaremos hasta su nacimiento (con una buena poza para el que tenga prisa en bañarse). De allí seguiremos por la larga rambla del Quixal (cuesta casi hora y media recorrerla) que os sorprenderá por su abundante vegetación y la espectacularidad de los montes y los roquedos que la rodean. Pequeños pasos de trepa sin dificultad y más humedad de la que imagináis harán muy entretenida la marcha. Al final de la rambla encontraremos de nuevo el gr-7, que habíamos dejado poco antes de llegar al nacimiento del río, y que nos va a acompañar por un maravilloso bosque de fresnos, una auténtica rareza en España, y que ha sido nombrado reserva botánica protegida por la Unión Europea. La subida a lo largo del bosque es exigente pero de una gran belleza, y además el calor no molestará porque es una zona muy húmeda.
      Descansaremos en el aula de naturaleza de las Moratillas, con estupendas vistas de la Sierra Martés y cerraremos el circuito bajando por el Gr-7 hasta las gratificantes pozas del Mijares.
      El horario y punto de salida seran los acostumbrados, aunque habrá un segundo punto de encuentro para los de Yatova, a las 8´45 en la rotonda a la entrada de Yatova.

CRONICA:

     La verdad es que, después de algunas rutas con escasa presencia de senderistas, fue todo un placer reencontrarse con tantos amigos para poder despedir el año montañero y recibir el bautismo para las próximas salidas, donde el principal protagonista va a ser el agua.

     Para  ello peregrinamos con nuestras mochilas a las más lejanas tierras de los términos de Yátova y Buñol.

     El valle del Mijares nos recibió con el esplendor de la mejor primavera de los últimos años, tras las últimas y prolongadas lluvias. El paisaje, inmensamente verde, contrastaba con el rojo escandaloso de un océano de amapolas, que invitaba a zambullirse en las olas que fabricaban sus millones de flores mecidas por el viento.

     Nos dirigimos en primer lugar al pocico Valentín para iniciar la ruta. Puede resultar curioso comenzarla desde aquí porque alarga el recorrido  propuesto en unas dos horas ya que el inicio habitual de la ruta suele ser desde el albergue rural del Barrio Mijares. La explicación es muy sencilla: el pocico Valentín es también el origen de varias rutas hacia la Sierra Martés y el cañón del río Magro, justo en dirección contraria a la nuestra, por lo que el magnífico tramo por el que iniciamos la ruta del sábado siempre queda injustamente olvidado.
   Una vez en el pocico tomamos el GR 7 en dirección al Rebollar. El sendero se abre camino por un bonito y húmedo bosque que marcha paralelo a la carretera Yatova – La Portera hasta que la cruza para bajar a la preciosa vega del Mijares, río que llegamos a vadear hasta en cuatro ocasiones (hay piedras hábilmente dispuestas para ello). Por cierto, después de la tercera vez, hay que andar atentos a las señales rojiblancas, ya que, una falta de atención por el exceso de vegetación que las cubre en algunas ocasiones, puede hacer que te equivoques de camino, como en un principio nos pasó a nosotros. Tras rodear la tranquila aldea de Barrio Mijares llegas a  “La casa del Coronel” albergue rural muy próximo al nacimiento del río. Este tiene lugar junto a una bonita poza donde alguno se quiso quedar y hubo que llevarselo de la oreja para dentro de la rambla. En efecto, la rambla Quixal, que acaba en este paraje, te recibe con un estrecho y espectacular encañonamiento. Después, la rambla se abre y se cierra en muchas ocasiones; hay momentos en los que incluso dudas de que se pueda  seguir. Pequeños pasos de trepa, entre las rocas y la abudante vegetación, consigue que siempre salves las dificultades.

    Pero el calor empezó a hacer acto de presencia y eso hizo que la marcha se ralentizara. Las reservas de agua comenzaron a escasear al tener que beber más de lo habitual aparte de poder mojarnos la cabeza. Uno confiaba en que la fuente Roses en el Fresnal pudiera llevar agua tras las abundantes lluvias. Al final de la rambla volvimos a encontrar el GR-7, que habíamos abandonado a nuestra llegada al albergue y que aquí toma rumbo al Rebollar. Pero nuestro objetivo era retomarlo hacia la derecha para atravesar el majestuoso bosque del Fresnal.
 Por cierto, siempre he pensado que como la rambla del Quixal tiene acceso con el Gr-7 tanto en su comienzo como en su final podría crearse una variante del  sendero que la cruzara. Creo que el paraje lo merece y muchos senderistas que caminan por el sendero de largo recorrido pueden perderselo por desconocer de su existencia. Se ha hecho en otros lugares de la comunidad por los responsables de la conservación del sendero (creo que depende del Centro Excursionista de Valencia) y estoy seguro de que mucha gente estaría de acuerdo conmigo.

      Pero volvamos a donde “íbamos” y es que llegamos acalorados a la pista que cruza todo el barranco del Fresnal. Esta pista, que permanece embarrada la mayor parte del año por la humedad, estaba en esta ocasión seca, lo que me hizo temer lo peor: la fuente Roses estaría seca y… asi fué. La siguiente posibilidad era la fuente del area recreativa de las Moratillas, lo que hizo acrecentar el paso. En cosa de kilómetro y medio desde el inicio de la pista hubo que estar atentos porque había que coger otra pista que nacía a la derecha, en un principio paralela a la anterior (que lleva a la Fuente Umbría) pero que en una curva muy cerrada daba inicio a una larga pero cómoda subida hasta la pista que nos llevaría a las Moratillas. Eran las tres de la tarde y el sol apretaba. Estabamos atravesando un bosque único en la Comunidad Valenciana y cegados por la calor no estábamos apreciando su valor, hasta que los fresnos en flor se rebelaron y nos salieron al paso ocupando todo el camino. Pero fue una manifestación pacífica. Dejaron que los atravesáramos con delicadeza y consiguieron su objetivo: que por un momento olvidáramos la sed y el calor para admirarlos en toda su belleza.

     Como recompensa pudimos encontrar agua en las Moratillas. Un 10 al ayuntamiento de Buñol por el mantenimiento de la zona: todo muy limpio y hasta aseos con puerta y escobilla del water. ¡Increíble!. Tras la comida algunos estuvieron a punto de abandonar la disciplina del grupo y echarse una siesta. Solo la promesa de un baño lujurioso en las pozas del Mijares hizo que todo el mundo se levantara de inmediato.
   Volvimos a coger el GR-7 y nos dispusimos a bajar hacia el final del camino. Las montañas sabían que nos despedíamos de ellas hasta la próxima temporada y quisieron formar ante nosotros: La Sierra del Ave, la muela de Cortes, las sierras Martés y Lé, la sierra de las Cabrillas y hasta el Tejo en el horizonte. Estuvo feo pero no les hicimos ni caso: a todos se nos había nublado la vista con la calor y ya solo la fijábamos hacia el valle del Mijares. Hubo un conato de motín…¡Paco, nos has engañado, aquí no hay agua!, ¿y las pozas, no decías que habían unas pozas? Seguíamos andando y bajando cuando, de repente, al llegar a la carretera, bajo el puente de la Paridera, allí estaban… Alguien pensó que aquello era un espejismo y, al ir a borrarlo con la mano, cayó al agua. Segundos después se inició la mascletá de chapuzones. Un concurso de saltos libres que hubieran hecho las delicias de la mejor Leni Riefenstahl.

Tenéis un pase de diapositivas pinchando en la foto de abajo:
2007_05_19 Rambla del Quixal
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5 comentarios en “Buñol – Rambla del Quixal – El Fresnal – Pozas de la Paridera – Yátova

  1. hola compañeros de la montaña, soy de novelda (alicante) y estoy interesado en hacer esta ruta pero no consigo comprender bien el mapa que habeis trazado gr7- pr 190 o 148? en fin, haber si me podeis ayudar ya que la ruta que sale del pozico san valentin-tabarla-rio magro (gr-7, slcv 21, y prcv 148) si la voy a realizar, pero la rambla quixal me parece im-presionante (en dos palabras), agradeceria si me podeis enviar un mapa con el recorrido, muchisimas gracias y que sepais que os sigue mucha peña de todos los lugares, un saludo

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