Barranco de Ajuez – Barranco de Eslida – PR-CV 138 Travesía Chovar-Alfondeguilla

     Empezábamos el año montañero y lo queríamos hacer de la mejor manera:  la travesía desde Chovar a Alfondeguilla…
    “¿A Alfondeguilla otra vez?… seguro que es cosa de Jose
 contestó alguien a mi propuesta.
     “Pues te equivocas chico
 le espeté…
 “esta vez es cosa mía y espero, por supuesto, estar a la altura de la que nos hizo disfrutar Jose.
 No será dificil, es Espadán y…
¿alguna vez te ha decepcionado esta sierra?”

     Y… pufff, ¡que os voy a contar! si cualquier palabra que diga nunca hará justicia a todo lo que disfrutamos (yo por lo menos y me dió la sensación que vosotros también, o más, si está bien que lo diga).
 ¡Una pasada!
     No se si tendríamos que evaluar con estrellitas o puntos las salidas que vamos haciendo (a veces nuestra subjetividad nos traiciona). Yo no soy muy partidario pero… a ésta habría que ponerle un nueve muy alto (lo siento chicos, pero el 10 de Fredes puso el listón en otra galaxia).
     Yo solo sé que me hacía falta salir a la montaña más que nunca (estrés y todas esas cosas) y volví nuevo, aún no he podido quitarme la sonrisa de idiota que se me quedó cuando acabamos (de propia satisfacción y de haberlo podido compartir con vosotros).
     Es que la ruta tenía de todo: neveros, minas, bosques de ángeles, caminos de piedra de mis admirados moriscos, humedad, vistas inolvidables, montañas vertiginosas de rodeno, agradable y divertida compañía…
     Aunque la llegada al inicio de la ruta fue digna de una película de Billy Wilder (con nuestra Shirley MacLaine particular, la amiga Ana Campos ¡nunca sabrá el cine español lo que ha perdido al no descubrir a esta chica!) dejamos coches en Alfondeguilla y nos dirijimos a Chovar.
    Allí enfilamos nuestros pasos al barranco de Ajuez junto al pantanet que constuyeron los romanos y lo remontamos entre preciosos paisajes de rodeno y alcornocales, en dirección a la Font Fresca donde almorzamos (aunque la fuente no tenía agua).

     Aquí comenzó la larga y esforzada subida hasta el nevero de Castro que nos regaló la visita a las minas de mercurio abandonadas hace muchas décadas (aunque fueron reutilizadas en la época de la autarquía tras la guerra civil).

     Pudimos ver restos de vías, vagonetetas, etc. Encontramos unas maderas que vallaban la entrada pero pertrechados de linternas y frontales hicimos caso omiso y nos colamos dentro (unos trescientos metros hasta la zona de los primeros derrumbes).

     Me hubiera gustado completar la visita dirigiendonos a otra mina de cinabrio abandonada (el cinabrio es sulfuro de mercurio) pero la visita no prevista a la galería hizo que quizás nos hubiera demorado demasiado el largo desarrollo de la ruta diseñada.

     Entre risas y soplidos llegamos tras una pronunciada subida al espectacular nevero que encantó a todo el mundo porque está en perfecto estado ya que fue restaurado por el ayuntamiento de Alfondeguilla en 1995.

     Inolvidables también sus maravillosas vistas de toda la sierra.

    Enfrente teníamos el castillo de Castro y ahora ibamos a iniciar una nueva ruta que nos iba a complementar la que en diciembre realizamos a Alfondeguilla y el castillo. Antes echamos un vistazo a las trincheras y restos de la guerra civil, todo ello ilustrado con los comentarios del amigo Jose.

    Tras una rapida bajada a la pista que lleva al nevero desde Alfondeguilla, cogimos dirección Eslida y al llegar a una pronunciada curva nos desviamos por un sendero señalizado, el PR-CV 138 que ya nos había acompañado en algunos momentos hasta el Coll Roig, por un precioso bosque en las faldas del Mallasta  y con admirables vistas de Eslida y la parte norte de Espadán, con “O Rei” Peñagolosa al fondo.

     En el Coll Roig encontramos unas indicaciones del GR-36 que había que obviar y coger sin embargo un senderillo que partía a nuestra derecha y que enfilaba el largo barranco de Eslida hasta Alfondeguilla. Unas marcas azules nos sirvieron de compañía y ayudaron a no errar el camino ante tantos posibles desvíos.
     El barranco es maravilloso aunque la luz del sol, que la teníamos en contra, nos impidió contemplarlo en toda su magnitud. Pero aún quedaban más sorpresas: el tramo final por el cauce encañonado del Barranco de Castro, bajo las murallas de rodeno y el riachuelo, nos deparó momentos de increíble belleza (no me digáis que el rincón del “Arquet” no fué algo realmente fascinante).
     Luego una senda morisca que con su humedad clamaba venganza de los que la construyeron por cómo se lo pagaron, nos transportó patinando hasta Alfondeguilla.
     Eran una montaña de kilometros los realizados pero nos daba igual.

                    ¡Porque se hizo de noche, que si no, nos la hacemos de vuelta!

     Tenéis un pase de fotos completo pinchando abajo:
Chovar-Alfondeguilla (travesía)
Os dejo un enlace a todas las crónicas de este blog sobre Alfondeguilla:
Y voy un poco más lejos, un enlace a todas sobre Espadán:

12 comentarios en “Barranco de Ajuez – Barranco de Eslida – PR-CV 138 Travesía Chovar-Alfondeguilla

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